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miércoles, 25 de febrero de 2015

Odisea. Canto III.

Philia se encuentra con Phobos.


Ella, nerviosa ante el acontecimiento, se viste de color blanco y acude a su citación.
Le ve a él, esplendoroso, ante sus ojos.

Se saludan con una mirada de aceptación.
A él le nota un poco tembloroso. Algo asustado, quizás.
Philia quiere saber el por qué, así que tan solo pregunta.

Te noto algo preocupado,
¿hay algún problema que quieras contarme?


A Phobos le cambia la mirada inmediatamente. Se sentía atacado pero con ganas de liberarse. Sus ojos se abrieron mientras trataba de contestar con las palabras correctas a la pregunta de Philia. 

¿Por qué no paráis de preguntarme eso?
Me siento impregnado por ti, Philia,
pero hay algo que me impide avanzar.


Philia le cuestionó el por qué de ese supuesto.

Phobos dijo que había demonios que le impedían seguir hacia delante.


Y ella no supo cómo asimilar esto, si como una amenaza, o como un reto.
Pero Philia estaba siempre en lucha constante. Y la lucha casi siempre consistía con asuntos internos, asuntos de su corazón.



Continuará...