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sábado, 18 de noviembre de 2017

Hábito de ti.

Si estás,
si te vas.
Si me guardas,
o me olvidas.


Nada importa ya,
ni tu fe,
ni tus manías,
ni ese vestido color lila,
manchado por una gota de café,
en aquel día.


Ni tu lunar,
ni mis costillas,
ni ese lugar,
ni siquiera donde me hacías cosquillas.


Ni tu culo,
ni mis tetas...
A veces la cabeza me da vueltas.


A veces, mi materia gris te recuerda.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Odisea. Canto III.

Philia se encuentra con Phobos.


Ella, nerviosa ante el acontecimiento, se viste de color blanco y acude a su citación.
Le ve a él, esplendoroso, ante sus ojos.

Se saludan con una mirada de aceptación.
A él le nota un poco tembloroso. Algo asustado, quizás.
Philia quiere saber el por qué, así que tan solo pregunta.

Te noto algo preocupado,
¿hay algún problema que quieras contarme?


A Phobos le cambia la mirada inmediatamente. Se sentía atacado pero con ganas de liberarse. Sus ojos se abrieron mientras trataba de contestar con las palabras correctas a la pregunta de Philia. 

¿Por qué no paráis de preguntarme eso?
Me siento impregnado por ti, Philia,
pero hay algo que me impide avanzar.


Philia le cuestionó el por qué de ese supuesto.

Phobos dijo que había demonios que le impedían seguir hacia delante.


Y ella no supo cómo asimilar esto, si como una amenaza, o como un reto.
Pero Philia estaba siempre en lucha constante. Y la lucha casi siempre consistía con asuntos internos, asuntos de su corazón.



Continuará...


martes, 27 de enero de 2015

Odisea. Canto II.

Phobos tiene miedo a Philia.

Estaba temblando, literalmente.
Movía los ojos de un lado a otro esperando que ella no apareciera por ninguna parte.
No tenía ni idea de por qué le incomodaba tanto su presencia y a la vez le hacía sentir algo que nunca había sentido, estaba confuso, estaba desequilibrado emocionalmente por Philia.

Philia le buscaba en todas partes. A veces, miraba su reflejo en el agua y notaba su presencia en él. Otros dicen que Philia les susurraba a los gatos callejeros para que en la noche, encontraran el escondite de Phobos.

El intento de hablar con Ares, su padre, no sirvió de mucho, pero aun así el intento mereció la pena.

No sé por qué no hallo el modo
de saber por qué me aferro,
ni qué consigo con evitar este desacomodo,
solo sé que si pienso en ella me aterro.

Su padre, a sabiendas de lo que estaba experimentando su hijo, solo supo darle un fiel consejo:

Nunca he visto manera más intensa de vivir,
que la que hace que tus ojos brillen más que la constelación de Orión.
Si te quedas con tus fobias en el corazón,
jamás podrás ver lo que las filias te pueden hacer sentir.

Phobos sabía que sus filias le daban aún más miedo que sus fobias. Tendría que arriesgarse a conocer nuevos horizontes.
Y esa noche se retó a sí mismo citando a medianoche a Philia en el anfiteatro. Ella lucía un vestido largo espectacular.
Phobos contuvo la respiración y...


Continuará...


domingo, 25 de enero de 2015

Odisea. Canto I.

Philia encuentra a Phobos.

Era real el sentimiento de catarsis.
De que la tiemblen los huesos tan solo de pensar en un "nosotros".

Sentía el dolor en cada entresijo de su cuerpo.
Ella era sencilla a simple vista, muchos dicen que le gustaban las cosas prácticas.
Pero en su interior,
en su interior emanaba un lobo feroz.
Y su cabeza no era lo más alborotado del lugar.
Cuando Philia conoció a Phobos fue un encuentro sideral,
y a Philia no se le ocurrió otra cosa que susurrarle a Phobos:


En un viaje astral
sé que tú me guiarás,
y quizás con la ayuda del viento mistral,
encontrarme podrás.

Phobos le sonrió a Philia.
Y allí comenzó la historia sin fin de la cual todos querrán hablar.

Continuará...