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sábado, 2 de noviembre de 2013

Cuerpos anexos.

Vamos a jugar a un juego y vamos a escondernos debajo de las sábanas para ello. Vamos a encontrarnos en un punto medio, y vamos a abrazarnos para entrar en calor. ¿De acuerdo?
Vale. ¿Y después?
Ya veremos lo que pasa.
¿Y si tengo mucho calor?
+ Pues entonces quítate la ropa.
¿Y luego?
+ Luego me la quitaré yo también, sino sería desigualdad de condiciones.
Pero así entonces tendré más calor.
+ Estamos en invierno, necesitamos entrar en calor.
Tienes razón.

Entonces, nos encontramos los dos ahí, abrazados, sin ropa, totalmente desnudos, totalmente inocuos en la inmensidad del colchón de esa cama tan grande.
Escuchaba tu respiración agitada y pronunciada y no me dio tiempo a encontrar una respuesta cuando prácticamente, al minuto de estar abrazados, comenzaste a encontrarme las cosquillas en la nuca y a besarme lentamente el cuello.
Y luego tus manos agarraban mi cuerpo, que estaba totalmente conectado a ti, que estaba apegado a la manera en cómo le tratabas, que estaba, en su totalidad, a gusto contigo.
Llegaba el momento de las caricias, de que me cuidaras como nunca lo habías hecho, de que me demostraras que podía confiar en ti, y de que la única razón por la que debiera sentir pánico fuese porque te ibas de mi lado, y no por otra cosa. 
Sabías mimarme, sabías qué tenías que hacer para poseer toda mi confianza, y de repente sentí un escalofrío cuando pasaste tu mano por mi abdomen, cuando me acariciaste, cuando jugaste a hacerme cosquillas ahí donde dicen que brotan las mariposas.
Y en el último segundo, junto a las respiraciones agitadas y los últimos suspiros, supe que eras mío. Supe que te tenía para siempre y supe entender que esto era el principio de una historia y que no hacía falta trazar planes para querernos porque hoy ya nos habíamos querido lo suficiente y además, lo habíamos demostrado.
Y ya no me hacía falta quitarte la ropa para desnudarte porque incluso con versos lo he conseguido, y entendí que leer los lunares de tu espalda era muy parecido a hacerte el amor mediante palabras, y así lo hice.
Ahora me sé tus pecas y lunares de memoria, ahora sé lo que se siente al tocar el cielo tan sólo reflejándome en tus pupilas, porque así es como el amor se siente, como una bala en el corazón, como una mariposa en la barriga, como un dolor de cabeza, como una adicción sin droga, como un tren viajando sin destino, como una mirada que lo dice todo, como una sonrisa que guarda un secreto a voces, como gritar tu nombre y que me llamen 'loca', como acabar borracha debajo de tu balcón gritándote lo mucho que te amo, no sé, así es como veo yo el amor, como una locura única y propia de uno mismo.
No puedo prometer que todo irá bien, pero te juro que no me iré nunca.




domingo, 13 de octubre de 2013

'Deep in my soul.'

Café a las tres de la mañana para acompañar al insomnio y a mis ojeras, que a estas horas comienzan a formarse.
Voy dando tumbos por el café con la cuchara y mientras mi cabeza se pierde entre el espacio y el tiempo y como siempre: la causa eres tú.
No quiero estar en un mundo en el que no me dejen soñar contigo, por eso permanezco despierta, porque es cuando mejor sueño contigo, con la mejor curva de tu cuerpo, con tu sonrisa.
Entonces, me imaginé a mí siendo la razón de tu insomnio y el por qué de tu sonrisa y los escalofríos erizaron mi piel.
Y en un intento de agachar la cabeza e irme, te sonreí sin querer, fue algo (in)voluntario que hizo que tú también sonrieras y... supongo que me quedé prendada de la risa posterior que se pronunció en ti. ¿Pero sabes qué es lo mejor? Que tú también te quedaste prendado de cada palabra que salía de mi boca. Y te veía mirarme los labios, y yo miraba los tuyos de la misma forma y supongo que fue ahí donde ninguno de los dos pudo contenerse.
Después de esa unión de los labios de dos tontos sonrientes recordé por qué bebía café, y descubrí que tus labios sabían a ello, y entonces me puse a atar hilos y a terminar frases interminables y supe entender que la inspiración de los versos que se maquinaban en mis entrañas eras tú.
Creo que nos vimos un par de veces más antes de que con tan sólo un roce de la mano sintiese que el mundo a mi alrededor se desvanecía. Mi piel se erizaba en un intento de choque entre nuestros cuerpos, inmóviles e indecisos.
Y ahí, en medio de esa noche interminable nos hicimos eternos. Tu mirada fundida en la mía, la comisura de tus labios más bonita que nunca, y ese brillo en los ojos que te hace tan especial.
Lo mejor de todo esto es que tu mano encaja perfectamente con la mía, y que podría estar en medio de un asalto a mano armada y no me importaría, porque seguramente estarías tú a mi lado.
Añadiré a la lista de cosas buenas que cuando estoy a tu lado aprendo cosas que nunca jamás hubiese aprendido si no hubiese sabido jamás de tu existencia.
Y como nota mental añadiré también que los ojos marrones pueden ser la octava maravilla del mundo si se tratan de los tuyos.

No sé cómo lo haces, pero al final siempre acabas regresando a mí.



«Vuelves a mí porque el asesino siempre vuelve al lugar del crimen.»



domingo, 29 de septiembre de 2013

'Yo (me) mataré -m-o-n-s-t-r-u-o-s- por ti'

Si tengo que olvidar todas las preguntas para encontrar todas las respuestas, no me queda otro remedio.
No me queda otro remedio que dejar de acariciar nuestros labios en aquella foto de carné, no me queda otra que aguantarme, no me queda otra que desahogarme. 
Perdí mi Norte en el Sur de tus caderas y con ello perdí la sensación de frialdad y de tristeza que sentía antes de conocerte. 
Perdí la capacidad de hablar y ahora cada vez que digo tu nombre tartamudeo, eso es lo que produces en mí; ansiedad, tartamudez, nerviosismo, felicidad, éxtasis.
¿Alguna vez has sentido que una voz era tan maravillosa en cada uno de sus tonos, en cada una de las sílabas que pronunciaba, en cada palabra que decía...?
¿Alguna vez te has enamorado de un color y luego lo has visto reflejado en su mirada?
¿Alguna vez has notado que te acariciaban tan suave y lentamente que te producían escalofríos en milésimas de segundo?
¿Alguna vez has estado enamorado?
Sus palabras atravesaban fuertemente mi corazón y dolían pero no podía soportar vivir sin ellas. No quería. No me lo permitía a mí misma. 
Cometí errores por tan sólo disfrutar una vez más perdida entre sus sábanas.
Me auto lesioné los labios sólo por apretarlos con tanta fuerza como mi corazón sufría por sus besos. 
Hubiese cometido crímenes y hubiese dejado mis vicios por el mayor de ellos.
Hubiese compuesto la canción más bonita del mundo sólo para que se le helaran los huesos y para congelar los recuerdos.
Pero a cambio de todo eso, decidí caerme en el pozo. Decidí tropezarme con piedras inesperadas. Preferí matarme lentamente a que murieras tú conmigo. Quise dejar cicatrices de guerra en mi espalda para luego ver cómo se me caía el mundo encima, para sentir dolor sin necesidad alguna, para arañarme la vida con los filos de tus dientes, para protegerme de mí misma, para protegerme del monstruo que soy. Porque me maté y con eso cumplí mi promesa: 'yo mataré monstruos por ti, sólo tienes que avisarme' y entonces ahí, en ese callejón abandonado acabé con lo único que no te permitía ser feliz a ti, acabé con mi vida. Destrocé mi felicidad para darte la tuya. 


viernes, 27 de septiembre de 2013

Otoño.

Como un libro a medio leer, como una historia a medio empezar, como un guión sin protagonista, como el mundo sin oxígeno, así estoy yo.
Las hojas de los árboles se caen con lentitud de los árboles, se vuelven marrones y secas para dejar paso al Otoño, la estación más monótona del año, y la más solitaria, de la que menos se habla y a la que menos importancia se le da, y es por eso que es mi favorita.
Otoño... Querido Otoño; ¿qué me depararás esta vez? ¿Un nuevo amor? ¿Una nueva caída? ¿Un reencuentro? Quizás una aburrida vida o quizás un concierto de Rock 'nd Roll en mi habitación saltando en el escenario de mi cama. Quién sabe.
Alguien me dijo alguna vez que el Otoño estaba hecho para recuperar el tiempo perdido, o tal vez fui yo que lo soñé, no lo sé, pero ese es mi lema esta temporada... Nada de mirar atrás, nada de cagarla, nada de ilusionarse, nada de llorar todos los días, ¡estoy cansada de todo eso! A partir de hoy toca ser feliz.
A partir de hoy toca escuchar una canción triste y sonreír, toca escribir cosas tristes y sonreír, toca caerse y sonreír, toca perder algo y sonreír porque algo nuevo llegará, porque las pérdidas son ganancias y un minuto sin sonreír son sesenta segundos de felicidad perdida; y eso a mi manera de ver es mucho. 
Ni cuentos de hadas, ni cuentos con finales tristes, ni mucho menos fantasías de princesas que buscan un príncipe que sea como ellas siempre han deseado.
Si me enamoro de una sonrisa que sea bonita, pero no idealizada a mi manera. Si me encariño con unas caricias que sean distintas a las típicas y que se me ponga la piel de gallina al rozar mi piel con sus dedos. Si me encantan unos ojos que no sea por el color sino por la forma en la que miran.
Quiero que todo sea espontáneo, ni esperado ni planeado, nada por el estilo, quiero que las cosas sigan el curso que lleva el río y quiero que el Otoño sea tan bonito como la Primavera, el Verano o el Invierno.
Quiero que el mundo deje de llamar al Otoño monótono y lo llame espontáneo. Quiero que el Otoño me altere la sangre igual que la Primavera y que pueda sentir el calor del Verano perdida entre unas sábanas que me acojan, y más tarde sentir el frío del Invierno sólo para que alguien me demuestre todo su cariño en un abrazo.


viernes, 20 de septiembre de 2013

Mi Rey.

Buenos días Rey, ¿qué tipo de sonrisa desea usted hoy? ¿Una de cosquillas, una de alegría, una de felicidad? 
¡Tiene usted mucha suerte hoy! Tendrá los tres tipos. ¿Por qué? Porque hoy es un día especial, un día que nunca olvidará.
El Rey cumple años hoy, el Rey de mi mundo, el Rey de mi vida, el que una vez fue Príncipe y luego se casó con la Princesa, el mejor amigo que nunca se pudo tener, el mejor consejero, el mejor pintor, en definitiva; EL MEJOR PADRE.
Debo agradecer en estos versos los casi diecisiete años que llevas aguantándome, debo agradecer que hoy cumplas años porque es un año más junto a ti, un año más que puedo aprender, un año más que puedo experimentar aventuras contigo o que puedo disfrutar contigo, que no todo el mundo tiene esa suerte. Y yo no me puedo quejar.
Debo agradecer los momentos vividos, desde que me enseñaste a andar y hablar, desde que me enseñaste la educación que ahora sigo recibiendo, desde que me enseñaste cómo sería la vida y lo duro que sería conseguir saltar los obstáculos de ella, pero me enseñaste a seguir el camino, me enseñaste cuándo tengo que llorar, cuándo tengo que gritar y cuándo debo mantener silencio, me enseñaste a vivir, y aún me quedan enseñanzas por aprender.
Debo agradecer tus abrazos cuando estaba mal, tus 'tranquila hija, todo mejorará', tus palabras de afecto y cariño cuando estaba malita o enferma, tu seriedad cuando el momento era el apropiado, tus besos en la mejilla cuando más borde estaba, tus juegos para niños que a mí me siguen encantando, tus sonrisas y tus risas, tus carcajadas y sobre todo, nuestros debates, eso es lo mejor.
Debo agradecer la cultura que me has aportado, gracias a eso conozco cosas que antes no conocía, agradezco también la música que me has inculcado, porque soy una melómana y eso es gracias a ti.
Agradezco por último que hayas cubierto mis necesidades desde que nací, junto a mamá, porque si yo no hubiese tenido una alimentación, una educación, una enseñanza o una infancia preciosa, ahora mismo no sería quien soy, y estoy muy contenta de ser quien soy gracias a vosotros, gracias a ti papá.
Me arrepiento de todas las palabras dañinas que alguna vez pueden salir de mi boca, como todo el mundo soy humana y cometo errores y estoy intentando aprender a aceptarlos, pero sabes que no lo hago queriendo, sabes que al final del día acabo dándole vueltas a la cabeza a todo aquello que durante el día hice mal, a todos los errores que he cometido, a todas mis contestaciones, a todo lo malo.
Pero a pesar de eso, papá, te quiero como nadie, te quiero tanto que ni el infinito podría definirlo porque el amor  hacia un padre o una madre no se puede definir con un par de palabras, que al fin y al cabo, es en lo que se queda todo, en palabras. 
También sabes que no sé expresar mis sentimientos de otra forma que no sea mediante versos, mediante la metáfora o dedicándote una canción, por eso, hoy, que es tu día especial te dedico los versos más bonitos, porque si de verdad escribo para alguien, es para vosotros, para mi familia, lo más importante que tengo en esta vida, y hoy te ha tocado a ti. 
Feliz cumpleaños papá, tu hija te quiere mucho.


domingo, 8 de septiembre de 2013

Sentimientos a flor de piel.

Sueño con uno de los artes más bonitos que jamás se pudo inventar, sueño con una de las Siete Maravillas recreadas en mi mente y construida por tus vértices.
Repaso tu abdomen unas trescientas veces antes de rozar tu mano con la mía una vez más, antes de desear tus labios cayéndose por el borde de mis caderas.
Llegar a desgarrar tu corazón se queda tan lejos de mis manos como la Tierra del Cielo. Pero me gustaría desgarrarlo con tanta fuerza como ganas de comerte la boca, no te lo niego.
Un instinto suicida se ha despertado en mí y es que sin tus uñas arrancando la piel de mi espalda no quiero vivir... tampoco puedo.
Los huesos que se me clavaban contra los tuyos ahora cavan su propia tumba en las entrañas de mi cabeza. ¿Por qué? Porque ya no estás. 
Quizás me haces falta o quizás soy yo, no sé. Quizás seas la roca con la que deseo tropezarme o quizás sea el ritmo de tus pies al zapatear contra el suelo a cada paso qye das.
Me perturba el olor que proviene de tu detergente, que reside en tu ropa, y ahora en mi olfato porque has vuelto a pasar por mi lado y... sabes que soy muy fan de los olores suaves y concentrados a la vez.
Sabes que soy fan de cada palabra que sale de tu boca porque es un poema, un poema afilado que penetra con fuerza por mi costado, y duele.
Algunas palabras me hacen tanto daño que retumban y retumban en mi cabeza y si no las grito nunca salen. Y no me gusta cuando grito porque sólo me sale tu nombre y la rabia contenida de los 'te quiero' que todavía me faltan por decirte y de las ganas que tengo de desaparecer en tus sábanas para nunca encontrarme si no eres tú quien me busca.
El sonido del piano se mete cada vez más dentro de mis arterias y me quema la sangre... o tal vez eres tú quien me quema, no sé.

Y la caída del ángel que desfila por mis sueños me ha producido un extraño temblor, tan extraño que ahora me he quedado vacía en esta noche de deseo...
Y es que ahora no sé quién soy, ni de dónde vengo, sólo sé qué quiero.





martes, 3 de septiembre de 2013

PUNTO Y SEGUIDO.

Que me mates. O que te mate a ti mi presencia. Matarme contigo si te mueres, ya sabes, una vez nos lo prometimos todo.
No me queda nada, mis piernas tiemblan cada vez más, el Imperio ha caído pero el Rey sigue vivo, y tú (por gracia o desgracia) eres el Rey de mi Imperio, de ese Imperio que no hace más que palpitar dentro de mí y que me atormenta y va cada vez más rápido si siento que miras en mi dirección.
¿Qué puedo perder ya más de lo que he perdido? Eso me pregunto día tras día. Intento hacer algo para que mi corazón vuelva a funcionar, pero no sé, va en sentido contrario al mundo, cuando quiero olvidar, recuerda y cuando quiero odiar, ama. Y yo no tengo la culpa…
Ni siquiera hubo ‘beso del adiós’, qué va. Ni siquiera una carta o una despedida en condiciones. Ni siquiera una última lágrima porque todas van de seguido y nunca hay fin en ellas. Tampoco hubo un final en un abrazo, ni un gesto con la mano de ‘adiós’, ni un ‘hasta pronto’,  ni un ‘hasta nunca’, aunque sé que puedo leerlo entre líneas, y eso me duele más que cualquier tipo de herida… Me duele más que todo, o más que nada.
Y ojalá no me dejases ir, ni me dijeses adiós, pero estás dejando que eso pase, y si nadie me recuerda… Ya sabes lo que dicen: ‘si nadie te recuerda habrás muerto’. Y la muerte no me gusta… Tomas tu vida y sin saberlo estás tomando la mía, y a nadie le importa.
Ves la vida pasar; los niños sonriendo con su helado en la mano mientras con la otra agarran a su padre o a su madre; a gente en silla de ruedas por la razón que sea; sonrisas de todo el mundo; música de fondo; gente leyendo revistas, periódicos o libros; gente peleándose mientras se gritan con rabia a tres centímetros; peleas que acaban en un beso; gente llorando sola; gente dirigiéndose a reparar sus vidas, o elegir sus futuros; y tú… tú que te sientes perdida en todos los aspectos de la vida y sin quererlo estás dejando la vida pasar y llevarse a tu gente con ella mientras a ti te deja atrás… Mientras te deja aparte. Mientras pone punto y aparte en tu vida cuando tú sólo quieres estabilidad y ponerle punto y seguido a la vida; al amor, a la amistad, a la familia…

Sin embargo el final sale solo, te recomiendan pasar página pero sin quererlo has cambiado de libro y no te has dado cuenta, y tú no quieres eso, tú quieres que todo siga como antes, que todas las palabras y promesas que se hicieron se cumplan y que las malditas ganas que tienes de pasar la vida a su lado dejen de atormentarte y dejes de escribir cosas sin sentido porque lo que te daba sentido a la vida ha desaparecido y no sabes qué hacer con nada de lo que está sucediendo.



domingo, 1 de septiembre de 2013

Delirios.

Y recitarte los poemas que escribí plasmando toda tu belleza en las curvas de tus caderas.
Y cantarte al oído la sinfonía que creas con tus palabras cada vez que murmullas una palabra.
Y robarte las caricias que un día le diste al viento mientras peinabas las nubes con la punta de tu dedo índice… Ese mismo dedo que recorría el camino recto de mi espalda una y otra vez y que tanto te gustaba.
Y hacer volar las ganas que tenemos de comernos a besos como aquellas cometas que descubrimos en el cielo el día en que todo empezó.
Retorcerme de dolor cuando me haces cosquillas porque ese es el mayor dolor que existe cuando estoy a tu lado.
Cuchichear con las hojas de mi diario lo enamorada que estoy de los luceros que tienes por ojos y del brillo que desprende mi sonrisa cuando me subes al cielo y cuando paseamos dando tumbos por las nubes sin importarnos la hora, el día o el año en el que estemos.
Reírme a carcajadas de tus tonterías que viajan en barcos de pirata y llegan hasta Narnia con los restos del último beso que me supo a gloria.
Sonreírle al mundo, porque te tengo.

O llorarle a un charco, porque es todo mentira entre el desorden que hay en mi cabeza.


domingo, 11 de agosto de 2013

¿Princesa? Ni en sueños...

Nada. No queda nada. Un hueco vacío en la mente de una absurda cría que sueña con ser princesa del reino de algún príncipe con ganas de volver a enamorarse. Con ganas de llenar mis ganas por probar unos nuevos labios con sabor a: 'no te vayas'. Con ganas de entender mis días oscuros y apagar las luces cuando nuestras sonrisas se enciendan debajo de las sábanas.
Tan sólo soy una cría más, una de esas que sueñan con ver tus defectos como virtudes en mi vida, que sueña con unos ojos mirando en la misma dirección, con un único camino.

Pobre de mí.
Todas las princesas perfectas y yo he salido rana. He salido del revés, con la sonrisa agachada, los ojos cerrados con fuerza, la altura por los suelos, el pelo despeinado, los tacones de plástico y no de cristal, los vestidos rotos de tantas caídas y las manos ásperas de rozarme con las promesas que un día me hicieron, y que tanto me hirieron.



Es una lucha continua entre mi mente y el corazón, entre la realidad y la fantasía, entre el recuerdo y el olvido, entre un vaso y una botella de ron, entre las ganas de dormir y mi adicción por la cafeína, los paisajes asombrosos y mi afición por la fotografía, entre un folio en blanco y un bolígrafo con ganas de ser usado...

Tanto es el silencio que vaga por mis entrañas que ni tan siquiera soy capaz de escuchar los gritos de mi cabeza, esos que pretenden llamarme la atención de alguna forma en la que el vacío de mi alma se llene con la abundante luz que reside en tus ojos color miel.

miércoles, 7 de agosto de 2013

¡Mis entradas en YouTube!

Quería compartir con todos vosotros las entradas que he subido a YouTube nuevas y me gustaría que, si tenéis algo de tiempo, escuchaseis alguna o las tres, que no lleva mucho tiempo, tan sólo unos minutos.
¡Estoy encantada de recibir críticas, tanto buenas como malas para poder mejorar! Mil gracias.




sábado, 13 de julio de 2013

Tocada y hundida.

Ahora mismo podría recitarte cada poema que escribí mediante besos en tu espalda. Podría ponerme a cantarte la letra de tu canción favorita a capella añadiéndole el ritmo que llevan tus caderas al andar. Podría ser la parte buena de tus noches y la mala de los arañazos en tu espalda. Podría ser la cuarta parte del mapa que forman los lunares en tu cuerpo, y que al unirlos se parecen tanto a la Vía Láctea. 
Podría encontrar mil razones por las cuales sonreír estando a tu lado. O simplemente sonreír porque me haces feliz y punto. Sin explicaciones, sin ataduras de por medio más que las que nos unan a nosotros dos. 
Una parte de mí se estremece sólo de pensarlo... Una parte de mí llora por saber que las anteriores palabras jamás van a ocurrir, y la tercera parte de mí se está muriendo de ganas de uno de tus abrazos. 
Mientras tanto mi rutina diaria consiste en intentar olvidarte, pero me tropiezo de lleno con tus ojos y entonces me condeno a mí misma a soñarte cada día de mi vida. 
Quizá desayunar leche con cereales cada día me canse y quizá imaginarme a mí desayunándote a ti no haya sido una buena idea. 
El volver a pensar en la comisura de tus labios me hace darme cuenta de que adoro cada parte de tu cuerpo.
El sentir tu olor cuando pasas por mi lado me ha hecho darme cuenta de que las drogas quizá deberían llevar tu esencia para tener derecho a llamarse 'drogas'. Porque yo ya soy adicta a ti. 
Mentiría si dijese que tu voz no es mi favorita entre todas las que existen. Mentiría una vez más si jurase que no es tu voz la que me produce escalofríos al escucharla. Y mentiría también si dijera que odio cuando pronuncias mi nombre, porque haces que suene horriblemente adorable. Porque me gusta cuando lo pronuncias. Me gusta ver cada sílaba dibujándose en la silueta de tus labios. Y me gusta que después de decir mi nombre te salga una pequeña sonrisa. 
Y ahora me doy de bruces con la realidad y me asusta ver unas ojeras tan profundas cuando me miro al espejo.
Y aquí me tienes, desatando los hilos que una vez unimos... Aquí me tienes, mi imagen ahora se asemeja con el Titanic, tú el iceberg y yo el barco, tú saliendo a flote y yo tocada y hundida.


viernes, 12 de julio de 2013

'Inspirar olores de verano para superar los inviernos.'

Un café y unas cuantas palabras redactadas en un cuaderno que nadie va a leer...
La noche se consume como el cigarro que nos fumamos a pachas aquella tarde de invierno. Hace una noche espectacular para comenzar a olvidarte, pero no quiero.
Me comparan el cielo con tus ojos y yo les digo que tus ojos son más que eso, van más allá de su color, la manera en la que miras con ellos es mil veces mejor.
Creo que la cafeína me afecta, son las 5:22 de la mañana y estoy a un sólo 'clic' de llamarte y decirte que te extraño. A un sólo 'clic'...
No me atrevo. Una lástima... Tan sólo miro tu perfil unas dos veces más antes de ir a dormir y... satisfecha. Como siempre. Como cada día desde que no te he vuelto a ver, como cada madrugada.
La persiana de mi habitación ilumina por partes mis piernas, y la pared donde solía colgar nuestras fotos... Qué recuerdos.
Ahora a penas un par de pósteres sobre la vida de un rockero y la foto de la graduación, que tanto recuerdo.
Añoro esos días de invierno con sabor a verano y los besos largos con sabor a 'te quiero'.
Echo de menos un poco de cariño y algunos abrazos que hacían el momento infinito.
Te echo de menos, ojos de cielo.

jueves, 11 de julio de 2013

Soñar se ha convertido en mi escapatoria para ser feliz.

Anoche mi mente decidió jugar con tu recuerdo. Con mis debilidades, y contigo cumpliendo mis sueños.
Soñé con tus ojos claros fijos en mi nuca, con mi debilidad favorita. Comenzaste retirándome el pelo hacia un lado y haciendo magia con tus dedos en mi nuca, y suavemente descendiendo por la espalda. Esa es la mayor de mis debilidades, y tú la completaste. 
Y ahí, perdimos la razón y la noción del tiempo. Y fue lo mejor que pudo pasar, y fuiste lo mejor que pudo aparecer en esa nube de recuerdos, en ese sueño. 
La comisura de tus labios hizo que esa noche me volviera loca, y es que mis ojos no paraban de repasarla, a la vez que mis manos no dejaban de tocarla. 
Mis huesos se clavaban en tu cintura y ese era el dolor que más me gustaba. Tu risa era un arma muy contagiosa y yo disfrutaba con cada una de las sonrisas que se nos formaban al finalizar un beso. 
Sentía tu respiración tan pegada junto a la mía que eso me producía cosquillas ahí donde dicen que el amor se esconde, en el corazón.
Y entonces nuestros corazones se pusieron a latir al mismo tiempo, se pusieron de acuerdo, llevaban el mismo ritmo, la misma sintonía, y lo noté... Y entonces supe que ese momento fue el más feliz de todos los que había vivido. 
Porque cuando sientes que tu corazón está en sintonía con el de otra persona, cuando realmente lo sientes, algo se produce en tu interior y todo eso que antes no tenía sentido, ahora cobra sentido. Y encuentras las respuestas a todas las preguntas que has estado haciéndote, y la respuesta siempre es el nombre de la otra persona. 
Es una pena que soñar se haya convertido en la única escapatoria que tengo para ser feliz.


viernes, 5 de julio de 2013

'Sin título.'

Tú un folio en blanco, yo un bolígrafo con la mitad de la tinta. Tú un libro a medio leer, yo una lectora empedernida. Tú un café sin azúcar, yo el edulcorante que te hace falta. Tú una botella de ron, yo intentando olvidar. 'Él era un libro en blanco, ella la mejor escritora.' Yo necesitaba palabras, tú eras mi inspiración... ¿Te das cuenta de lo mucho que nos necesitamos el uno al otro?
¿Te das cuenta de que sin tus manos recorriendo mi piel, no puedo vivir? ¿De que vivo y muero por morderte los labios después de un beso largo? ¿De que los besos de otras bocas no saben iguales?
Esta noche he tenido que dormir con la luz encendida porque me han hablado de uno de esos monstruos. Y tenía miedo. Porque me han dicho que no ibas a volver nunca, que jamás te volvería a ver si apagaba la luz, no sé si me entiendes. Y no quería, no quería dejar de ver esos ojos de cielo, no quería dejar de ver tu lunar en el cuello y no quería dejar de sentir tus dedos recorriendo mis finos labios rojos y haciéndome sentir única.
Se ve que ese 'monstruo' existe de verdad, porque ya no estás. Y ahora no sé lo que hay que hacer para que vuelvas... Ni para que vuelvas a perder el control entre mis sábanas.
Ya no sé qué hacer para dejar de morderme la vida. Para dejar de morder los recuerdos y sacarlos a la luz otra vez. Para dejar de autodestruirme viendo fotos antiguas... 
Y aquí sigo, son las 12:38, es de noche y hace calor, y yo desvelada por haber soñado que me acariciabas... 
Supongo que esta reflexión debería llevar tu nombre, porque no hago más que hablar de ti, pero ya que no puedo titularlo de esa manera, y no puede llevar ningún otro título que no sea tu nombre, he decidido llamarlo: 'Sin título.' Porque hay muchas cosas de las que no sé el título y esta es una de ellas... 



viernes, 28 de junio de 2013

Nostalgia.

Intenté controlarme de alguna forma en la que no tuviese que acordarme de ti, pero recordé la última vez en la que respiré hacia tu dirección, y entonces todo en mi mente volvió a formarse.

Me atreví a decirle a mi corazón que parara de hacerlo, que parase de latir tan fuerte cuando alguien decía tu nombre o cuando simplemente te veía por la calle.
Fui capaz hasta de pegarle a la pared, con tal de que los recuerdos se disiparan, con tal de que tu recuerdo se desvaneciera...
¿Cuál fue el resultado? Nada. A penas pude mantener la mente en blanco cuando tu aliento se dirigió otra vez hacia mi dirección.
La gente no hacía más que hablar de adicciones, y yo no hacía más que pensar: 'que no hablen de adicciones si no han escuchado tu risa'. Y entonces pensé en tu risa. Y fue lo peor que pude hacer... Porque después de eso vino tu voz... Ese tipo de voz que puedes estar horas escuchando y no te cansarías nunca de su tono, del ritmo que lleva al hablar, de la dulzura que usabas con algunas palabras y de cómo hacías que otras sonaran graciosas. Y escuchar tu voz diciendo 'enana' o cualquier otra cosa con la que sabías que me picaba, tengo que confesar, que era lo mejor del mundo...
Y así pasé el tiempo, pensando en las cosas a las que soy adicta. Y en las personas a las que soy adicta. Y entonces me acordé de que era muy tarde, pero con tantas adicciones que tengo se me olvidó mencionar el café, y me tomé dos cafés fríos, y fue la mejor sensación del mundo porque me imaginé tu boca con sabor a café y entonces sonreí. Y me di cuenta de cuánto iba a costar olvidarte. Pero también me di cuenta de que, no sé cómo lo haces, pero aunque no estés a mi lado sigues haciéndome sonreír, aunque ahora es distinto...
Fue una de esas sonrisas de anhelo y tristeza, ¿habéis oído hablar de ellas? Pues eso es lo que me pasaba. Al principio sonreía por recordar los buenos momentos, y porque en esos buenos momentos estabas tú, pero luego comenzaba a echarte de menos y a darme cuenta de cuántas cosas me quedaban por decirte, de cuántos momentos me gustaría haber pasado contigo y de todo lo que me voy a perder.
Y bueno, ya sabéis que las noches pensativas son mi punto débil y ni siquiera me di cuenta de que en el último café de la noche caían las últimas lágrimas del día, y entonces me quedé dormida encima del escritorio con la nostalgia de no tenerte a mi lado, siempre con ese sentimiento que odio, que no me gusta nada... El café terminó sabiéndome amargo a pesar de la noche tan bonita que se había quedado.


sábado, 15 de junio de 2013

Lunes cuesta, martes imposible sin tu voz.

Lunes sin tu voz.
Me cuesta no escuchar tu voz angelical tanto, que ya deseo volver a dormirme sólo para oírte diciéndome al oído lo que tanto añoro a la vez que recorro tu espalda dibujando con besos el mapa que te haga volver directo a mi cama.
No sabes lo que añoro subirme a tu espalda y jugar con tu nuca mientras te beso lentamente...
O hacerte rabiar, y luego acabar la jugada con un beso largo... Qué recuerdos.
¿Te acuerdas de cuando conquistamos el mundo? O al menos de cuando conquistamos nuestro mundo...
¿Sabes? La gente no hacía más que preguntarme que por qué estaba tan feliz, que por qué sonreía en clase, por qué estaba en las nubes... Y yo pensaba: ¿acaso no saben que soy dueña de los mejores lunares que existen en el mundo? Y cuando tenía que contestar, solamente susurraba tu nombre y esa era la única respuesta que daba.
Y me gustaba que fueras la respuesta a todas las preguntas que me hacían, o que yo misma me hacía. Me gustaba que estuviéramos en boca de todos como 'la pareja más bonita'.
Recuerdo cómo me temblaban las piernas cada vez que quedábamos, y mira que hemos quedado veces, ¿eh? Pues yo estaba tan nerviosa y torpe como la primera vez que te vi.
Sé que suena raro, pero palpitabas tan fuerte en mi corazón que hasta había veces que dolías. Sigues palpitando, aunque ahora más en silencio que otras veces. Sigo soñando contigo. Sigo sonriendo cada vez que pienso en ti.
Ahora lo único que tiemblan son mis huesos del frío que hace si no estás a mi lado. Trato de acostumbrarme a no tener unos ojos que me miren de esa forma en la que tú solías hacerlo, pero no puedo. Soñar contigo ya es costumbre, y si tengo que quedarme dormida solamente para verte, entonces dormiré lo máximo posible.
Aunque, ¿sabes? A veces hago de tripas corazón y me quedo despierta hasta la madrugada mirando fotos, o simplemente entrando en tu perfil cada cinco minutos...
A veces tengo que abrazarme a lo más próximo que tenga para no caerme. A veces los cafés me saben a poco si sé que no voy a compartir ninguno contigo. A veces estar despierta hasta las tres de la mañana no tiene sentido si no es para hablar contigo... Sin ti estoy incompleta.
Y en mi imaginación sigues estando tú. Y sigo estando yo. Y veo tus tobillos sobresaliendo por las sábanas de mi cama y, bueno, ya sabes que tus tobillos me pierden.
Pero la jugada termina cuando suena el despertador, y... Vuelta a empezar. (Martes sin tu voz.)

miércoles, 22 de mayo de 2013

Amor y otras drogas.

Sus labios carnosos recorren mi espalda, es el mayor de los placeres. Sus manos frías en mi cintura, acariciando todo mi cuerpo, y él... Él es la octava maravilla del mundo.
Los besos se sirven como un té frío en invierno. Esta locura no ha hecho más que empezar.
Cinco segundos más tarde y hemos perdido el control. La ropa nos queda grande, y hace calor.
Un beso, dos, tres, no sé, ya he perdido la cuenta, pero me sabe a poco, quiero más. Tus ojos clavados en los míos, jugamos a ser felices, jugamos a querernos. Y al final ganaremos los dos.
Dime, ¿para qué quiero drogas teniendo tu cuerpo? Si es que me haces tocar el cielo.
Tu voz susurrando un 'te quiero, princesa' y yo perdiendo la cabeza.
Felicidad. Por fin conozco su significado, qué casualidad que haya sido estando a tu lado.
Cada vez que te despido, una parte de mí se rompe, soy frágil como la porcelana. Echarte de menos me cuesta cada vez más, es difícil.
Suena raro, pero me he acostumbrado a ti. A tus manías, a tus hobbies, a tus sonrisas, a tus miradas, a nuestros labios pegados los unos con los otros, a tus fobias, a tus infantiladas, a tu madurez, a tu seriedad cuando el momento es el adecuado, y sobre todo, me he acostumbrado a un nosotros.


martes, 14 de mayo de 2013

The last day.

Cenizas. Eso es lo único que queda. 
Recuerdo su voz, su fascinante voz. Un escalofrío recorre todo mi cuerpo, como si me pasasen un hielo por toda la espalda.



Nuestras miradas se cruzan, una sonrisa.
Nos fumamos las promesas como si sólo nos importase ese momento, porque sabemos que tarde o temprano vamos a tirar la toalla.
Es nuestra última noche juntos. La última.
Tal vez otra persona no querría verte, pero yo, sabes que no podría desperdiciar un sólo minuto a tu lado, y si va a ser la última vez que nos veamos quiero que sea así.
Tu piel pegada con mi piel. Tus labios deseando los míos. Nuestros cuerpos atrayéndose como si de imanes se tratasen.
Luna llena en esta noche de deseo y lo único que quiero es ver las estrellas a tu lado.
Mi pintalabios rojo en tu pecho reluce junto con la luz de las dos únicas farolas que entra por tu ventana. Y me gusta. No te haces una idea de lo mucho que me gusta que ese sea mi pintalabios y no el de otra.
Arañazos en la espalda, moratones en los carrillos, chupetones en el cuello y dime: ¿a quién le importa?
Sabes que eres el único para mí. Sabes que juntos somos invencibles, que este amor es más fuerte que cada kilómetro que pueda separarnos, que esta noche es única.
Una botella de Jack Daniel's nos acompaña, y, sentados en tu portal sin nada que decir, mirando lo único que podemos mirar ahora, esperamos que esa estrella fugaz nos dé una última esperanza a los dos. Que nos dé otra oportunidad. O que nos dé la seguridad de que volveremos a vernos, al menos de que nuestras miradas puedan decir un 'hasta siempre' y no un 'adiós' tan vacío como nuestras almas en este momento.


Desesperación.
 Desde aquel día no hago más que dibujar tu nombre en el aire, los minutos se me hacen eternos, la cama se me queda grande, el café me sabe amargo, añoro quedarme hasta las seis de la mañana hablando contigo. Con lo más bonito del mundo. Has desaparecido. Ya no estás. Y te necesito. Te necesito como la rosa necesita las espinas, te necesito como los delfines necesitan el mar, como todo ser vivo necesita el aire para respirar.
No volvimos a hablar. No tengo noticias de ti. Simplemente nos separamos y ya. Dime, ¿qué querías de mí? ¿Ya te has olvidado de todo?
Supongo que eso que me dijiste de que no volverías era cierto. Sí... Fui una tonta al pasar el último día contigo, porque ahora no paro de pensar en ti, en tus lunares, y en cada marca de nacimiento que te encontré.
No quiero ponerle un nombre a esto, porque sé que si digo la palabra prohibida jamás me desataré de este sentimiento, pero... ¿Sabes? Estaba escuchando mi canción favorita y la palabra prohibida ha sonado, y entonces me he vuelto a acordar de ti, y entonces no he parado de llorar, porque la frase tiene más razón de lo que yo pensaba y... Bueno, no sé, ahora mismo mi cabeza no para de repetir lo mismo una y otra vez: 'mi amor por ti era a prueba de balas, pero tú fuiste quien disparó'.
Al fin y al cabo pensé que volverías, pero no todos los finales son felices. No en la vida real.

domingo, 28 de abril de 2013

Atentamente, una melómana.

No sé muy bien cómo empezar esto. En realidad no sé si voy a conseguir expresar realmente lo que quiero, porque es complicado, es algo que sólo entenderíais si estuvierais dentro de mi mente.
Supongo que debo empezar dando las gracias, aunque no podáis entenderlo.
Gracias por estar ahí cuando estoy triste, porque al fin y al cabo eres lo que consigue que permanezca viva. Eres eso que necesito cada día, a cada hora, en lo que pienso cada segundo del día. Nunca me dejas tirada. Y eso es algo que valoraré siempre.
¿Y sabes qué?
De lo único que tengo miedo en esta vida es de quedarme sin ti, pero sé que eso jamás pasará, y lo sé porque hasta que muera me acompañarás el resto de mi vida.
Gracias por los buenos momentos, porque la mayoría de las sonrisas las acompañas tú, siempre dando la nota.
Jamás podría describir este sentimiento, porque cada vez que te escucho es como si hubiese encontrado la octava maravilla del mundo, y es que yo vivo en tu planeta.
Incluso me ayudas cada vez que necesito escribir algo, ¡es genial!
Tengo mucha suerte de poder escucharte, y poder sentirte. Porque la sensación, es lo mejor de todo. ¿Sabes cuando te acarician el pelo muy suave y lentamente? Pues esta sensación es mucho mejor.
A veces me haces llorar, pero es normal, porque transmites tanto que las lágrimas salen solas.
Me emociono cada vez que coloco los cascos y te escucho en una grabación. Aunque está claro que es mucho mejor escucharte en directo, porque me tiemblan las piernas si te escucho al natural.
Cuando mi día empieza a las seis de la mañana y no tengo ganas de ir a clase, o de simplemente levantarme de la cama, tú eres una de las razones que hace que salga de mi cama pegando un brinco y con una sonrisa enorme, da igual que sea lunes, martes, miércoles, jueves o viernes.
¿Te he hablado alguna vez de cuando estoy enamorada? La mayoría de las veces todo es muy sentimental y muy feliz... Pero cuando me pongo a pensar, haces que mi mente se vuelva triste. No sé. La razón de mi bipolaridad muchas veces eres tú.
Pero no pienses mal, eso no quiere decir que no sigas siendo la razón de mi felicidad, que lo eres, y lo serás siempre, y nada ni nadie podrá superarte... Porque...
Querida música, tú has sido, eres y serás mi hobbie favorito.
Y en un papel, no puedo expresar la mitad de lo que siento cada vez que escucho la intro de una canción perfecta o cada redoble de tambor que escucho, porque eso consiste en sentirlo, en sentir ese hormigueo en el estómago. Esa vibración en el cuerpo cuando la música está al máximo volumen y te retumba el doble el corazón.


viernes, 12 de abril de 2013

En el vacío de mis pensamientos.

Aún con los oídos tapados reconocería tu voz, porque la tengo grabada en el alma.
¿Y sabes? Quizá lo único que tenga que hacer sea dejar pasar las cosas, aunque sepa perfectamente que todo lo que necesito eres tú.
Que puede que pasen mil chicos delante de mí, pero ninguno hará que me gire, porque ninguno de ellos llevará tu perfume.
Cualquier cosa ya me recuerda a ti, cualquier forma de hablar, la manera de expresarme...
¿Sabes? Tú no estás ahí para escucharlo, pero a veces, mi voz se rompe. Mi voz se vuelve ronca y se junta con el lamento y la sinceridad de mis lágrimas. Y entonces ya no vuelvo a ser la misma.
Me he roto. He partido en mil pedazos lo que antes estaba recompuesto y lo que decía quién era yo, y ahora... Ahora, ¿quién soy? ¿Qué ha cambiado? O mejor dicho, ¿qué has cambiado en mí? ¿Por qué no puedo recomponerme? ¿Por qué no puedo volver a ser la misma chica de antes que no sonreía, que era borde y que nunca decía cosas bonitas?
A veces echo de menos algunas cosas, ¿la soledad puede echarse de menos? Bueno, no creo que se trate de la soledad, sino de tiempo para mí. Porque no tengo tiempo de pararme a pensar y decir: 'eh, mira, la razón del por qué estás así está ahí, delante de ti, sonriéndote en este mismo momento.'
Y no sé qué hago ahora mismo escribiendo si nadie va a leerme, nadie me entenderá y nadie hará que esto cambie. Supongo que es una forma de escaparme de mis pensamientos, aunque los retrate aquí mismo, en forma de palabras, o en el folio, en forma de tachones, nombres propios y promesas que jamás saldrán a la luz.
Alguna vez he logrado imaginar cómo sería si todo lo que escribiese en papel se hiciera real. Pero digamos que mi imaginación da para mucho, demasiado, y aunque estos relatos puedan ser leídos por vosotros, mis pensamientos jamás nadie podrá entenderlos y es entonces cuando me quedo igual que cuando empecé a escribir esto: vacía.





lunes, 1 de abril de 2013

Después de una tormenta...

Podría tratar de recomponerme, porque me he roto en mil pedazos.
Pero no, no puedo recomponerme porque esos pedazos no tienen que ver sólo conmigo.
El día está nublado, los árboles se zarandean hacia un lado y hacia otro al compás que mi pelo. A la vez que se va haciendo de noche, la niebla baja cada vez más y a mí me cuesta mucho divisar hacia dónde me dirijo. Sí, tal vez si estuviese en el centro sería mucho más fácil llegar hasta mi casa, pero me he ido a las afueras a hacer unas cuantas fotografías y ahora no consigo saber dónde estoy. Parece que todo el mundo haya desaparecido. Todo el mundo menos yo.
Para colmo, unas gotas de agua están mojando mis labios, mis mofletes, mi frente, y sucesivamente, hasta calarme entera. ¿De verdad esto tiene que pasarme a mí? Parece ser que sí.
Trato de guiarme siguiendo la luz de algún que otro coche que pasa por aquí, pero aún así, sigo sin saber en qué calle estoy.
Ahora que lo pienso... Este día tan raro y estas calles tan confusas se asemejan con los pensamientos en mi cabeza, porque estoy hecha un lío. Sí... Hace unos días lloraba como si se estuviese acabando mi vida, hace tres estaba sonriendo como una niña pequeña y ahora mismo... Ahora mismo no sé qué pensar. Los problemas pueden dejarse apartados varios días, pero cuando te das con ellos de frente, no puedes apartarlos, y tienes que afrontarlos. Y eso es lo que me ocurre a mí.
Siento que mi alma se ha roto, que ya no queda nada de mí, que me he vuelto fría y a la vez muy sensible y que no soy yo misma.
Porque yo antes era la chica más dulce que podíais conocer, los abrazos me encantaban y las caricias en la espalda me mataban. ¿Ahora? Ahora todo ha cambiado, yo he cambiado, y no tengo ni idea de por qué. Tan sólo me muestro tal y como debería ser ante pocas personas, y normalmente, soy una borde sin cuidado. Y lo siento mucho, pero me han dado tantos palos ya en esta vida, que no puedo tratar a cualquiera con dulzura y amabilidad.
Tal vez tenga que empezar de cero. A lo mejor estoy siendo un poco egoísta, a mí tampoco me gusta ser así, pero ya no sé cómo volver a la normalidad, porque mi razón para ser normal ya no está, y ahora sólo quedan trocitos de rabia y locura acumulados en mí.
Hasta que llegue esa persona que consiga calmarme, que consiga que mis pensamientos estén tranquilos como la noche que acaba de quedarse hace dos minutos.
Dicen que después de una tormenta siempre llega la calma.

miércoles, 27 de marzo de 2013

''Todos diferentes pero con una misma finalidad.'' Vídeo.

Bueno, he decidido subir a YouTube una de las entradas que a mí personalmente más me gustan, y quiero que la escuchéis y me digáis qué os parece que haga este tipo de vídeos, leyendo yo las entradas. :3 Muchas gracias.


domingo, 24 de marzo de 2013

*

Puede que para algunos sea fácil levantarse cada mañana con ganas de comerse el mundo, pero para mí es lo más difícil que puede existir, porque ya no te tengo.
Cada día pienso si me ocurrirá algo interesante, pero todo lo interesante que puede haber lo relaciono contigo. No sé por qué.
Trato de olvidarte y lo único que hago es recordarte. Hasta lo más simple se me da mal...
Y es que, dicen que: 'si un escritor se enamora de ti, vivirás para siempre...' Y yo no me considero escritora, pero para mí vivirás eternamente.
Puede que mi vida cambie de aquí a unos días, meses, o años, pero tengo miedo de que mis sentimientos no lo hagan. Porque no quiero quedarme estancada en este charco del que ahora mismo no puedo salir. No quiero que me pase lo mismo que la última vez.
¿Y si no puedo olvidarte? ¿Qué hago?
Todos los días me levanto pensando qué pasaría si tuviese la vida de otra persona. ¿Me iría mejor? ¿O tal vez peor?
Lo único que quiero encontrar es una estabilidad en mi mente, tampoco pido mucho.
Muchos piden dinero, yo tan sólo un poco de amor y una canción que poder bailar acompañada...
Tampoco sé a quién rezarle, porque nadie escucharía mis plegarias. Lo sé. Nadie me escucha, y nadie entiende todo lo que siento.
Ni siquiera la música o los exámenes logran distraer mi mente... Ya no sé qué hacer. Ya no sé nada.

domingo, 17 de marzo de 2013

*

Las lágrimas vagan lentamente por tus mejillas y sientes el frío que dejan el ellas.
Ni tan siquiera la luna llena puede hacerte feliz, las estrellas no se distinguen en el cielo oscuro, y la luna tiene una fina capa de nubes bajo ella que hace el día mucho más abrumador...
Sientes cómo el mundo que gira a tu alrededor no para de dar vueltas. La gente te mira como si estuvieses loca, pero no, en realidad lo único que necesitas para acompañar tu 'locura' es otro loco que quiera soportarte.
La tormenta se avecina.
Tus lágrimas caen al compás con la lluvia, y tú vas caminando sola por el medio de la calle. No te importa mojarte...
Comienzas a pensar en todos los errores que has cometido, se repiten una y otra vez en tu mente. También piensas en que nunca has hecho nada bien, que todo se te da mal, y nunca aprenderás la lección, nunca...
En definitiva, tu vida es una mierda que ni tan siquiera tú puedes soportar. Y al final eso es todo lo que queda, nos torturamos con los momentos malos mientras que los buenos se olvidan, y no debería ser así.
Porque hoy está lloviendo, pero mañana puede ser un día soleado...



jueves, 14 de marzo de 2013

Decepcionada de mí misma.

Y de repente pasa.
Él se olvida de ti y tú aún matarías por recorrer su espalda tan sólo un segundo más.
Y matarías por probar de nuevo sus labios, que aunque fríos, son los mejores que has probado en mucho tiempo.
Y cometerías una y otra vez miles de asesinatos con tal de mirarle a los ojos y saber que es sólo tuyo, saber que te mira de la misma forma y con las mismas intenciones.
Pero sabes que no puedes... Ya no. Ahora todo se ha terminado y te espera una nueva vida. Mientras tanto, no paras de preguntarte: '¿con quién?'
Y no paras de pensar que no habrá nadie jamás que pueda superar esa historia que fue corta, pero fue la mejor de todas.
¿Por qué se ha acabado? Ah sí, ahora lo recuerdas. Fuiste una imbécil, una tonta que no supo quererle como se merecía, ¿pero sabes qué? Te lo mereces. Él se merece alguien mejor, alguien que sepa lo que quiere y cuándo lo quiere, alguien más guapa y muchísimo más lista que tú, porque tú eres una torpe y la chica más tonta que él pudo conocer.

Ahora sólo te dedicas a extrañar sus abrazos que te quitaban el frío, sus besos que penetraban por tus huesos y sus caricias que provocaban en ti ese escalofrío tan pronunciado. ¿Recuerdas su mirada cuando te decía 'te quiero'? Ahora esa mirada no para de aparecer en tus sueños, pero sin un 'te quiero'... Esa mirada ha cambiado... Ahora es una mirada que representa decepción.
Echas de menos todo esto, ¿verdad?
Cuentas tus historias como si fuesen de otros y en realidad, ésta es tu historia. Mi historia.

lunes, 25 de febrero de 2013

Todos diferentes pero con una misma finalidad.

Su vida, la tuya y la mía son un misterio para el resto del mundo. Cada cual tiene sus secretos y sus formas de vivirla.
Unos se levantan a las ocho de la mañana y otros llevan despiertos toda la noche porque tienen insomnio o porque mañana tienen un examen. Para otros, la vida es como un continuo sábado, y para otros no tan afortunados, un lunes horrible del que no pueden escapar.
A algunos les motiva levantarse escuchando una canción de rock y otras veces, cuando necesitan llorar su corazón rockero se convierte en uno clásico.
Algunos cada noche miran al cielo con la esperanza de ver una estrella fugaz para pedirle un deseo, otros ni tan siquiera saben que existen las estrellas porque nunca se han parado a mirarlas, son unas preciosas luces en el cielo.
Tú te acuestas después de cenar, yo me quedo leyendo un libro nuevo hasta que sepa que voy a soñar con ese nuevo mundo.
Cada vez que llegas a casa le das un beso a tus padres, algunos ni siquiera pueden porque tendrían que visitar el cementerio para ello.
¿Sabes? Tienes suerte de tener la vida que tienes. No quieras cambiarla por otra, no quieras hacer cosas sólo porque otros las hagan, no quieras cambiar tu forma de ser por ellos. Cada uno es especial tal y como es. Para llegar a ser feliz, lo único que tienes es que encontrar el punto en el que todas las cosas te vayan bien, sin cambiar, sin opiniones y sin consejos, siendo tú mismo.
Todos queremos ser felices, la cuestión no es cómo... Es dónde, con quién y cuándo llegaremos a serlo. No lo esperes, todo llega en su momento.

domingo, 24 de febrero de 2013

*

Te levantas un día y piensas que lo has soñado.
Las paredes blancas sangran lágrimas de color negro, y se tiñen. Tú te sientes asustada. No puedes salir de ahí, simplemente algo te lo impide. Lloras. Golpeas a la pared y manchas tu puño de sangre, ira y rabia que no puedes contener.
Rápidamente enciendes uno de tus cigarrillos y temblando, empiezas a fumar pensando que eso te calmará. Te sientes impotente. No te faltan las ganas de tirar los muebles de tu casa por la ventana.

Enciendes la radio y las únicas canciones que ponen a esas horas de la madrugada son tristes, canciones de amor tristes.
Después de haberte fumado dos cigarros seguidos decides quitarte la ropa mojada y sucia y tus zapatos llenos de barro. ¿Recuerdas esa noche?

Realmente piensas en que todo ha sido un sueño, pero vuelves a golpear a tu almohada y te das cuenta de que no. De que las lágrimas que caen de tus ojos sin que te enteres son reales y de que hace exactamente tres horas habías estado con él. Habías visto sus ojos marrones pidiéndote ayuda en esos momentos, pidiéndote que no te marcharas, pero lo hiciste.
Saliste de su casa olvidando el rojo de tus labios en su baño y llorando porque ese maldito mensaje no debía haber llegado a su teléfono.

Esa maldita tía vuelve a entrar en tu vida, en vuestras vidas y está dispuesta a romperlo todo entre vosotros. Sí. Y lo ha hecho. Lo ha conseguido. Todo entre él y tú está mal ahora. ¿Mal? Perdón, fatal.
Ha dejado catorce llamadas perdidas a tu móvil, y tres a tu casa, cada una con un mensaje distinto. Pero, ¿realmente piensa que dejándome mensajes va a solucionarse todo?
Oh, estás tan borracha que ya no recuerdas dónde has dejado tu bolso. Te has caído unas cuantas veces de camino a tu casa, pero no le has dado importancia, sabes que estás mal.
"¿Mi bolso?" Repites una y otra vez tratando de buscarlo por todas partes. No está. Recuerdas habérselo tirado a la cabeza antes de marcharte. Ahora tienes que volver a por tus pertenencias.
"¿Una simple pelea?" Es lo que piensas una y otra vez de camino a su casa. No. Ha sido la peor. Le has gritado, le has pegado, te sientes culpable. Pero los dos sois culpables en realidad. El mensaje en su móvil que leíste hace unas horas pasa por tu cabeza varias veces y te dan ganas de gritar, de gritar de la rabia. Ese "¿Quedamos otra vez para tomar otro café? El último acabó demasiado bien." que se repite tanto en tu maldita cabeza. Será asqueroso.
Recuerdas cuando tomaste el primer café con él. Recuerdas que ese día acabasteis comiéndoos a besos el uno al otro y recuerdas la foto que os hicisteis en el balcón de su casa, con vistas al centro de la ciudad y gente paseando justo debajo de vosotros, y tú sonriendo, y feliz por estar a su lado. ¿Te gustaba? Te encantaba.
Ahora todo eso se ha acabado.
Vuelves a su casa a recoger tu bolso pero no está ahí. ¿Dónde se ha metido? No lo sabes.
Te duele la cabeza y tras un día de mierda decides regresar al lugar donde os conocisteis. ¿Por qué? No tienes ni idea. Sólo sientes que debes ir ahí. Quizá puedas recuperar su amor donde lo encontraste. Esa idea ronda en tus pensamientos. Pero no es posible. No es posible porque lo vuestro no tenía futuro.
Árboles almendrados y hojas caídas por el suelo te recuerdan aquella primavera. Los árboles se mueven bruscamente y más hojas caen al suelo. Ahora el invierno está a punto de llegar... Es una lástima. Las hojas se caen a la vez que tus lágrimas. Y a la vez que las suyas. ¿Es él? Él también está ahí. En ese banco. Con tu bolso en las manos. Con su móvil, discutiendo con alguien. Te imaginas quién puede ser ese alguien y lentamente te acercas. Te sientas a su lado y él te mira a los ojos. Como aquella primera vez que os mirasteis a los ojos. Sus ojos resulta que son de un color muy común, de color marrón, pero son los ojos de los que te enamoraste.

Te lamentas de todo lo que ha ocurrido y te das cuenta de que todo es una mierda, de que la chica que está al otro lado del teléfono de tu amor más querido lucha por lo mismo que tú, por él, por su amor. Pero también te das cuenta de que todo este tiempo ha sido tuyo, no suyo. La guerra la has ganado tú.
Él te explica que ese día no pasó nada. Decides creerle, porque cuando quieres a una persona de verdad, sabes si miente, o no. Y él está siendo más sincero contigo de lo posible. ¿Es todo muy bonito, verdad? Por el momento. Puede que un día de lluvia se haya quedado en un día nublado, y puede que mañana, tal vez salga el Sol, nunca se sabe.



domingo, 10 de febrero de 2013

*

Hoy estoy feliz.
Me he levantado y los finos rayos de Sol que entraban por mi ventana me han sonreído, las nubes han empezado a bailar y el día se ha puesto gris y las nubes han empezado a llorar mientras yo también lo hacía, pero esta vez, yo lloraba de felicidad.
¿Por qué? Tal vez tenga que ver con que tengo las mejores personas a mi alrededor, los mejores amigos, y también... También le tengo a él. Sí, esa persona que me saca sonrisas, esa que me da besos en los labios y me agarra fuerte sólo para que no me vaya.
¡Es que me sonríen hasta los peces de mi pecera! Y casi no me lo creo.
"¿Yo siendo feliz? ¿Yo? ¿De verdad?" Esas preguntas llevan pasando por mi cabeza varios días, pero, he de creérmelo, porque es cierto, es cierto que estos días mi sonrisa no es falsa, que me levanto todos los días feliz, ya sea domingo, lunes, martes, miércoles, jueves, viernes o sábado.
La verdad es que tengo que volver a mencionar que cuando él ha llegado, ha roto todos mis esquemas, y... No sé. Poder compartir sonrisas juntos es algo que me pone tan contenta...
La verdad es que es perfecto, que si me paro a pensar, no tiene ningún defecto, aunque él me lo niegue...
Cuando menos pensaba que mi vida iba a cambiar, que iba a salir de la cama sonriendo de verdad, pasó, no sé cómo, ni por qué, tal vez el destino quiso que fuese así, y por eso le conocí.
Esta vez los papeles en mi vida han cambiado. Esta vez me toca a mí ser feliz.

sábado, 12 de enero de 2013

No digas 'adiós', no es un final.

Aquí estoy, otra vez, con la misma mierda de siempre, sin saber qué hacer, ni qué decir, ni cómo actuar.
Aquí estoy, apagando la luz de mi habitación para acostarme, como cada día, a mirar las pegatinas que hay pegadas en mi techo simulando un Universo, esas pegatinas que por la noche brillan como las estrellas.
Y ahí está Saturno, con su anillo alrededor, que parece de cristal, pero es irrompible, y me pierdo en ese anillo que rodea ese planeta.
¿Sabes? Quizá algún día fuimos como Saturno, inseparables el uno del otro. Pero sé que Saturno jamás dejará a su anillo, como nos pasó a nosotros.

Fue aquel día, de aquel mes de otoño, cuando te fuiste sin despedirte, cuando le pusimos un punto final a nuestra frase y cuando quisimos darnos cuenta de que algo fallaba.

Y aquí me tienes, escribiendo lo que una vez fue la historia más bonita de mi mundo, lo que una vez fue mi todo, y lo que algún día recordaré con menos dolor en el pecho, una historia inolvidable.
Y es que hace unos meses, miraba cómo dormías, me aprendí cada lunar que tienes en la espalda, y el número de besos que me dabas antes de irnos a dormir, aunque a veces, fuera incontable.
Recuerdo cuando en aquel verano, me llevaste a ese lugar que tanto me gustaba y me hiciste sentir la persona más afortunada del mundo, tan sólo por tenerte a mi lado, pensando que eras sólo mío.

Ahora ya nada de esto importa, porque como bien yo te dije: "Es algo nuestro, algo que sólo nosotros sabemos, algo que nadie jamás entenderá, una historia distinta a la de los demás, y es que, nadie pudo amarse como nosotros lo hicimos, nadie antes pudo sentir lo que nosotros sentimos."
Y tú dijiste: "Algún día lo olvidarás, lo sé, ahora tengo que irme, necesito marcharme, alejarme de ti, te amo tanto que hasta me duele, lo siento."
Continué diciendo: "Jamás podré olvidar algo que quedó marcado en la historia, en nuestra historia. Pero si es lo que quieres, adiós."
Y susurraste: "No digas adiós, no es un final." Seguidamente te fuiste.

Yo no entendí nada, no lograba comprenderte, te ibas pero sin decirme 'adiós', sin despedirte, sin explicaciones razonables.

Hoy me he levantado, y estabas ahí parado, frente a la puerta de mi casa, te he vuelto a ver, y otra vez, los mismos sentimientos que hacían que mi corazón se acelerase, los mismos sentimientos, resurgieron de la nada.
No entendía qué hacías ahí parado, no lo sabía, hasta que susurraste: "Te dije que no era un final. He vuelto."
Yo no podía hablar, no me salía una palabra, y tú decidiste envolverme con las tres frases que más me llamaron la atención de mi libro favorito, esperando que yo te contestara, esperando que yo continuara con esa segunda frase, ya que la primera, la dijiste tú:

—No puedo vivir sin ti. — dijiste.
—Sí que puedes. — continué la segunda frase.
—Sí, pero no quiero. — finalmente te atreviste a decir.

Fue entonces cuando decidí seguir esa historia, a la que decidiste darle un tiempo, esa historia que no pudimos olvidar, nuestra historia.

martes, 1 de enero de 2013

¿Los finales existen de verdad?

Porque simplemente, cuando crees que algo nuevo ha empezado, te das cuenta de que nada ha terminado.
De que sigues dejando la luz de tu mesita de noche encendida, por si vuelve. Sigues dejando dos cepillos de dientes en el vaso, y sigues comprando su marca favorita de ketchup.
Escuchas su voz entre tus sábanas susurrándote: "podría estar horas seguidas mirándote cuando duermes y no me cansaría nunca."
Y esas rosas, que aunque muertas, siguen metidas en ese florero que te regaló por tu cumpleaños, hace un par de años.
¿Y qué será de esa mirada que atormentaba todos tus sueños? ¿Seguirá mirando las estrellas como cada noche hacía contigo?
Poco a poco, te planteas si sigue pensando en ti como la primera vez. Si sigue poniendo la alarma a las nueve de la mañana los domingos y si sigue escuchando la canción que os recordaba el uno al otro.
"¿Hace cuánto que no le ves? ¿Hace cuánto que se ha marchado? ¿Volverá? Y sobre todo... ¿Podréis perdonaros alguna vez?" Ese tipo de preguntas, aparecen cada día en tu mente. Y tratas de no responderlas, aunque sepas todas las respuestas.
Exactamente hace 138 días que se marchó. 111 días que no le ves, ya que la última vez, fue en aquella estación de trenes, por la cual jamás he vuelto a pasar, por no querer recordarle. ¿Volverá? Quién sabe. ¿Os perdonaréis? Si nuestro orgullo le planta cara a eso que alguna vez llamamos amor, por supuesto que podemos perdonarnos.
¿Quién sabe? Quizá todo lo que tengamos en común, no sea suficiente. Con una mirada supimos que teníamos que darle al 'pause' en nuestras vidas, que tal vez con el tiempo, volvamos a tener algo... Jamás será tan bonito como lo que tuvimos, pero, no sé, nunca se sabe, esta historia aún no ha terminado.