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domingo, 29 de septiembre de 2013

'Yo (me) mataré -m-o-n-s-t-r-u-o-s- por ti'

Si tengo que olvidar todas las preguntas para encontrar todas las respuestas, no me queda otro remedio.
No me queda otro remedio que dejar de acariciar nuestros labios en aquella foto de carné, no me queda otra que aguantarme, no me queda otra que desahogarme. 
Perdí mi Norte en el Sur de tus caderas y con ello perdí la sensación de frialdad y de tristeza que sentía antes de conocerte. 
Perdí la capacidad de hablar y ahora cada vez que digo tu nombre tartamudeo, eso es lo que produces en mí; ansiedad, tartamudez, nerviosismo, felicidad, éxtasis.
¿Alguna vez has sentido que una voz era tan maravillosa en cada uno de sus tonos, en cada una de las sílabas que pronunciaba, en cada palabra que decía...?
¿Alguna vez te has enamorado de un color y luego lo has visto reflejado en su mirada?
¿Alguna vez has notado que te acariciaban tan suave y lentamente que te producían escalofríos en milésimas de segundo?
¿Alguna vez has estado enamorado?
Sus palabras atravesaban fuertemente mi corazón y dolían pero no podía soportar vivir sin ellas. No quería. No me lo permitía a mí misma. 
Cometí errores por tan sólo disfrutar una vez más perdida entre sus sábanas.
Me auto lesioné los labios sólo por apretarlos con tanta fuerza como mi corazón sufría por sus besos. 
Hubiese cometido crímenes y hubiese dejado mis vicios por el mayor de ellos.
Hubiese compuesto la canción más bonita del mundo sólo para que se le helaran los huesos y para congelar los recuerdos.
Pero a cambio de todo eso, decidí caerme en el pozo. Decidí tropezarme con piedras inesperadas. Preferí matarme lentamente a que murieras tú conmigo. Quise dejar cicatrices de guerra en mi espalda para luego ver cómo se me caía el mundo encima, para sentir dolor sin necesidad alguna, para arañarme la vida con los filos de tus dientes, para protegerme de mí misma, para protegerme del monstruo que soy. Porque me maté y con eso cumplí mi promesa: 'yo mataré monstruos por ti, sólo tienes que avisarme' y entonces ahí, en ese callejón abandonado acabé con lo único que no te permitía ser feliz a ti, acabé con mi vida. Destrocé mi felicidad para darte la tuya. 


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