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lunes, 15 de diciembre de 2014

Intensamente fugaz.

No estás.
Yo quiero estar.
Tú puedes pero no quieres.
Yo quiero pero no puedo.

¿Nuestra solución?
Dejarlo estar.
Mantenernos fuertes,
no estar en ruinas.

Yo desaparezco
mientras intento olvidarte.
Y tú no te vas,
no quieres irte de mi mente.

Yo intento
romper las fotos,
los recuerdos,
no mirarte a los ojos.

Romperme los huesos,
por nuestros besos,
y morirme de ganas
por uno de esos.

Pero a lo único que
rompo, es a llorar.
Y no puedo hacer más
que lo que he hecho ya.

He rezado
aun sin ser creyente
a la muerte
para que no me lleve.

Mis demonios
cada vez
sonríen más y yo...
yo ya no estoy más.

Me he ido de
la vida de muchos
y no consigo entrar
en la vida de nadie.

No sé qué hacer,
es exasperante
estar así.

Fue tan intensamente fugaz
este amor, que ahora
la estrella se ha estampado
contra la realidad.

Maldito amor,
debiste ser bueno,
o soy yo, que quizás
he nacido para el odio.

Lo único que
se me da bien del todo
es la sensación
de echarte de menos...
todo el tiempo.


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