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lunes, 16 de marzo de 2015

Hasta las narices.

Estoy harta de que la sociedad se base solo en los cánones de belleza, en los tópicos de las ideas estereotipadas que tenéis algunos sobre cosas que no conocéis, en que, todos los políticos son malos o no saben hacer su trabajo, ¡por supuesto que hay gente que estudia Ciencias Políticas que sabría llevar un país, pero no los incentivamos con nuestro apoyo y terminan por desistir!

Estoy, de verdad, que muy cansada de salir a la calle y ver gente tirada en el suelo rezando por cosechar en un día lo que nosotros nos comemos en cinco minutos, que con un mísero trozo de pan se pasaría el día sonriendo.

Estoy agotada de oír a la gente juzgar a las personas que disfrutan de su cuerpo... qué pasa, que ahora porque cada uno sea feliz con lo que hace, tenemos que lograr quitarle esa felicidad de cualquiera de las formas posibles, ¿verdad?

¿Podéis, por tan solo un segundo, ir a vuestro cuarto de baño, miraros al espejo, y decirme que no tenéis los mismos derechos que otra persona, ya sea de otra etnia, de otro sexo, o tenga la piel de color? ¿De verdad seríais capaces de negarme eso?
Porque si es así, de verdad, chicas y chicos, que tendríais un problema. Y no precisamente bueno.

No entiendo el hecho de que a la gente le cueste ser más amable, nadie os está pidiendo que aceptéis las características de todo el mundo, porque nadie es capaz de querer y compartir las opiniones de todas las personas que pasan por su vida, pero sí que deberíamos tener la cordura suficiente, para respetar las opiniones, los ideales, los errores, las virtudes y los defectos de cada persona que pase a nuestro alrededor.

Porque detrás de esto, no estoy solo yo, no está solo mi voz, está la historia de muchas otras personas, y no solo la historia, sino la vida de cada una de ellas.
Y muchas veces no nos damos cuenta de que las palabras duelen (a veces) más que los hechos.
Y de que la vida es más bonita cuando nos ocupamos de vivirla, y no de estropearla.
Que devolver una sonrisa no nos cuesta nada y le alegraría el día a más de uno y de una.
Que abrazar espontáneamente es más placentero que abrazar cuando no sientes nada.
No hieras a nadie, si no quieres que te hieran.

Y recordad que el locus amoenus, está en nosotros, y nos perseguirá siempre y cuando tratemos al mundo como queremos que nos trate.
Y esto es solo el principio, hay muchas cosas más que arreglar en este mundo.

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