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sábado, 24 de noviembre de 2012

Querido diario:

Hoy estoy vacía. No sé qué me pasa, de verdad... Bueno, en realidad sí, es él, otra vez.
Pero no sé por qué me empeño en ponerme mal por él, si no somos nada.
Mis amigas dicen que me he enamorado... Yo no creo eso. ¿Enamorarse? ¡Es de locos! ¿A quién se le ocurriría enamorarse de hoy en día con la mala racha que hay en eso del amor? ¿A quién?
Pues según todas mis amigas, yo soy esa tonta. Esa torpe enamoradiza que no sabe lo que es el amor pero que aún así, está enamorada. Loca y perdidamente enamorada.
Escribo esto aquí porque sé que él no se pasa por aquí y no me lee muy a menudo. Es más, ni siquiera sé si sabe que existo.
¿Existir yo? JAJAJA, ¿pero qué demonios digo? Creo que ni siquiera se ha fijado en todo lo que tenemos en común...
Creo que estoy soñando, me estoy volviendo a ilusionar demasiado rápido y no es bueno para mí.
Pienso que ninguno de los que leáis esto vais a saber lo que siento, porque es tan fuerte este sentimiento... Tan fuerte... Fuerte y vacío. Vacío porque no está él a mi lado.
Vacío porque me hace falta. Me hace falta porque me encanta. Me encanta porque... ¿Por qué me encanta?
Porque me hace sentir viva. Es hablarme y sentir un fuerte suspiro que entra por mis oídos y llega hasta mi lado izquierdo del pecho. Un susurro que me hiela y hace que me parta en mil pedazos.
Es un sentimiento parecido a la droga, te sientes bien cuando lo tomas, de pronto sientes que estás en el cielo, pero es malo para la salud. Es malo porque te mata por dentro.
Cada día que pasas sin él sientes cómo ese sentimiento te va destruyendo, te sientes más débil, y si no lo tomas, decaes.
Por eso estoy hoy decaída. Porque llevo 192 horas sin hablar con él. Es decir, 11520 minutos en los que me ha hecho falta, y no ha estado presente. 691200 segundos en los que no he parado de pensar sólo en él.

Supongo que debo decirte adiós, querido diario... Porque se me hace tarde. Y te preguntarás para qué se me hace tarde... Es que estoy esperando a que pase un tren que me lleve hacia donde esto jamás haya ocurrido.

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