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viernes, 6 de julio de 2012

Hoy, he salido de casa, y mientras iba a hacer unos recados, me he perdido, sí, soy de lo más tonta.
He seguido a una mariposa, y me he dejado llevar, pero eso no ha sido todo, me ha llevado hasta el campo, y yo como una idiota persiguiendo una mariposa, como cuando era pequeña. Adivinad. Me he encontrado con un viejo señor, y le he preguntado que dónde estaba, que me había perdido, y mis padres seguro que estaban preocupadísimos.
Pero el señor solo se ha limitado a sonreír, y a decirme que pasara al jardín de su casa.
Decidí pasar, ¿por qué? Aún no lo sé, pero cuando entre... ¡Aquello era precioso! Madre mía, jamás había visto unos rosales tan cuidados, y unos claveles tan bonitos. Había uno de los rosales que me llamaba mucho la atención... Las rosas, ¡eran azules!


No puede ser cierto, nunca había visto unas rosas azules, ¿existen de verdad? Dios, seguro que ese señor las ha teñido, no puede ser cierto.
Para mi asombro, esas flores existían de verdad, el señor me contó una historia muy bonita sobre aquellas rosas.

Cuenta la leyenda, que un embajador chino, tenía una hija, pero ésta, no quería casarse.
Su padre estaba desesperado, y la hija entonces, le puso una condición: se casaría con el hombre que la trajera una rosa azul. 
Todos los pretendientes, se retiraron, excepto uno, que le llevó a la princesa un zafiro tallado en forma de rosa. Pero ella le dijo: yo no quiero una joya en forma de rosa pintada de azul, quiero una rosa azul de verdad.
Muchos otros pretendientes, llegaron a la princesa, con excitantes regalos, rosas azules pintadas, tintadas, etc.
Pero la muchacha no aceptó nada de eso, de pronto, apareció un músico por la puerta, ofreciéndole una rosa, blanca, ésta, lo miró y le dijo, lo mismo que a los otros, pero el músico, no se rindió, le dijo a la muchacha, que si a las doce de esta misma noche, la rosa, no era azul, se iba, pero mientras tanto, el chico, le pidió una cita. La princesa, aceptó.
Pasaron una noche espectante, incluso hubo besos, la princesa, se había enamorado del músico...
Las doce, ninguno de los dos se acuerda de la rosa, pero su padre sí, y llegó con una rosa blanca en la mano, y le dijo a su hija: esta rosa, no se ha convertido aún en azul.
La princesa, contestó a su padre: no es una rosa azul, pero es la rosa que esperaba.


Después de esa humilde historia, el señor, me regaló una rosa azul, y me especificó el camino de vuelta a la ciudad. He comprendido, que lo bueno, se hace esperar, y que, tal vez, una persona, no sea por fuera tan perfecta como una rosa azul, pero por dentro, lleva todo el azul que quieres. No hay que mirar el exterior de la persona, lo que importa, es lo de dentro.

¡Riiiiiiiiiing! Mi despertador ha sonado, ¿pero qué...? ¿Ha sido todo un sueño? ¿De verdad? Parecía real.
Dios, no me lo creo. Ha sido solo un sueño, pero... Encima de mi mesilla de noche, hay un vaso con un poco de agua y dentro, ¡una rosa azul! No puede ser verdad. Dios.
Mi madre entra en la habitación, me ha preguntado que si me gustaba esa rosa de ahí, la he dicho que sí, que es preciosa, me ha explicado que un señor, con una gran barba blanca, ha venido sonriente, y se la ha entregado, incluso ha dicho: para su hija. ¿Cómo sabe que vivo aquí ese señor? Dios, es él, seguro.
Meses después, me di cuenta de que todo fue un sueño, pero... Las casualidades existen.

2 comentarios:

  1. Hola! no se como he llegado hasta aquí, pero la verdad es que me ha gustado esta entrada.
    Yo estoy escribiendo un relato, si quieres pásate por mi blog. http://tebesoxkmetoca.blogspot.com.es/

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  2. ¡Buenas! jajaja, pues no sé:D me alegro de que te haya gustado^^
    Obviamente, ahora mismo me paso por tu blog y te sigo de vuelta.
    Un beso.

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