miércoles, 20 de junio de 2012

Siempre hay un momento en el que los caminos se separan, tomamos otras direcciones, y listo. Nuevo camino, nuevas personas por conocer y nuevas experiencias por vivir.
El fuego se convierte en agua, y el agua en fuego.
Comenzamos a llorar, y no sabemos por qué, simplemente sentimos que hemos sido demasiado fuertes en la vida, hemos soportado mil cosas, y ahora explotamos.
No nos damos cuenta, pero nos estamos destrozando la vida, un cigarro para tranquilizarte, y alcohol para olvidar. Pero, ¿olvidar qué? Las ganas de querernos, la adrenalina producida por el primer beso, y el amor que sentimos por esa persona que nos ha olvidado por completo.
El billete para coger ese tren juntos se me escapa de las manos, y vuela lento, como un huracán. Desaparece, como aquel pañuelo que perdí cierto día. Y la seda se convierte en un papel de fumar.
¿Y qué? ¿Acaso al que tengo al lado le importa? Pues no, la verdad es que seguramente no sepa nada de mi, ni siquiera sabe cómo me llamo.
Somos títeres, y representamos nuestras vidas en una obra continua que no tiene fin. Y como títeres que somos, muchos guardan un corazón debajo de esa madera, un corazón que duele.

He decidido que voy a coger unas piezas, construiré una casa de lego, y si las cosas salen mal, siempre podemos destruirla.

viernes, 8 de junio de 2012

¿Problemas?

No somos felices. ¿Por qué? Pues porque somos títeres, enloqueciendo por un par de gramos. Todos locos, pero somos humanos.
Un par de afirmaciones que nos den esa seguridad, montamos nuestra película, nos inventamos los personajes, y solo con eso nos vale para "ser felices".

Tenemos complejo de sonrisa hasta las orejas, y son pocas, muy pocas las sonrisas que regalamos. Tenemos esa manía de llorar cada día, porque ya es una rutina, no nos damos cuenta, de que a nuestro alrededor no todo va mal, nos pensamos que nosotros tenemos mala suerte porque no tenemos a esa persona a nuestro lado. Pero, ¿pensamos en los que de verdad tienen problemas? Miras a tu alrededor, y ves la vida de otras personas destrozada, moratones en la espalda, y en la cara, maltratos no a simple vista, pero a simple alma. Divorcios, pérdidas de la gente a la que quieres, y almas sufriendo por el dolor.

¿Te has dado cuenta? Todo tiene sentido, ¿a que ahora tu problema es mínimo si lo comparas con el de estas personas? 
Sonríe, porque tienes a los mejores padres del mundo, los mejores hermanos, la mejor familia y los mejores amigos, sonríe, porque no tienes una cicatriz que te recuerde el último golpe que te dieron. Sonríe, no tienes una enfermedad que paraliza todo tu cuerpo, ni tienes una enfermedad importante.
Muchas veces tratamos a la gente enferma mal, si tiene el VIH, ¿es guarra? 
¿Has pensado alguna vez que esa chica que tiene el VIH ha podido ser violada, forzada a hacer algo que no quería? No, ¿verdad? Ahora ya no te parece una guarra, sientes pena.
Por eso tenemos que tratar de pensar más en esas personas que lo pasan mal, y que pueden estar más cerca de lo que piensas.
¿Y las flacuchas? ¿A qué viene eso? Anoréxia, se llama así, ¿patas de palo? Para nada, chicas o chicos valientes que se someten día a día a la tortura de que les insulten, chicas y chicos valientes, que luchan por engordar un kilo.
¿Gordas? No, son personas, igual que tú. Quizá comen menos que un anoréxico, y engordan sin querer, ¿sabes? Es una enfermedad, y a muchas de las que insultas la tienen, seguramente no te pares a pensar en todo esto, pero pueden recaer en una bulimia por cada insulto que las digas. Daño psicológico, es lo que hacéis.
Llamamos putas a las chicas que buscan dinero a cambio de sexo, y muchas de ellas no tienen para comer, no tienen para mantener a su hijo, o a su familia, eso tampoco te lo has planteado, ¿verdad? 

Tienes suerte de no necesitar dinero, tienes suerte de no necesitar una silla de ruedas, o un medicamento de por vida, de tener a tus padres contigo, tus hermanos o hermanas...
Así, que piensa por un momento el problema que tienes, y luego compáralo con todos estos. 

Sonreír, dar un abrazo, o un beso, es gratis, no lo desperdicies. 
¡Ah! Y ten cuidado al salir ahí afuera, hace frío para los ángeles que quieren volar.

sábado, 26 de mayo de 2012

Sentimos que volvemos a nacer cuando damos nuestro primer beso, cuando le entregamos por segunda vez los labios a la persona que queremos, y por tercera vez le abrimos el corazón.
Pensamos que seremos felices de por vida, que cuando estáis cerca el uno del otro nada ni nadie puede separaros, que lleváis tres citas y las que os quedan.
Cuarta cita y tu corazón se dispara, cuando estás con él sonríes cada segundo del día, os dais de la mano, y es como si hubieses estado a su lado toda una vida.
"¡Estamos saliendo!" Es lo que piensas en la quinta cita, y él, te lo confirma, estáis saliendo.
Una sensación de frío recorre tu descubierta espalda, ya son finales de Agosto, y empieza a hacer un poco de brisa, él te ofrece su chaqueta, y tú te la pones, hueles ese perfume que llevaba puesto el día que os conocisteis, te encanta.

Lleváis un mes juntos, y tu sonrisa te delata, ¡te encanta estar a su lado!
Entre unos cuantos besos, caricias y algún que otro abrazo te ha enamorado por completo, su manera de ser, de enfrentarse a los problemas y la personalidad que tiene, te tiene loca. Tiene diecinueve años, pero a ti no te importa, solo te saca tres años, y en el amor, la edad no tiene importancia.

Dos meses y medio, él está llorando, ha discutido con sus padres y solo le queda su moto, y una mochila que ha cogido con cuatro trapos y su tarjeta de crédito, porque es lo único que le queda...
Te pide que te vayas con él a otro lado de la ciudad, pero tú tienes clase, eres menor, y no puedes irte de aquí, tienes a tu familia y tus amigos, y aunque él lo es todo, no vale la pena.
Pero la verdad es que no sabes que harías sin él, ni quieres saberlo.
La decisión es tuya, escaparte, y vivir junto a él, o quedarte, echarle de menos, y pasarlo mal.
Pero ya es demasiado tarde cuando te das cuenta de que vas agarrada a su cintura y en una moto conducida por él. Veinte kilómetros te separan de tu ciudad, de tu familia, tus amigos y tus estudios.
Es extraño, no has derramado lágrimas, y te sientes feliz de poder largarte con él, cambiar de vida.
Pero no te haces una idea de los obstáculos que esto conlleva.

Una semana más en un lugar alejado de la ciudad, estáis durmiendo juntos en el albergue en el que decidisteis permanecer, las cosas se complican.
Es de día, los rayos de sol se meten por la ventana y os despiertan, ya no tenéis dinero...
Tus padres te han llamado más de veinte veces, y tú solo les has dejado un mensaje diciendo: "estoy bien, no os preocupéis, un beso." Crees que con eso es suficiente, pero no... Tus padres siguen insistiendo cada vez más, incluso tus hermanas, y algún que otro primo tuyo, "¡dejadme en paz!" piensas tú, decides apagar el móvil, solo te queda un 25% de batería y tiene que durar...
Tu novio no está, joder, ¿dónde se ha metido? Vas directa a las duchas del albergue, a ver si por un casual le ves allí. Escuchas unas cuantas risas en una de las duchas y piensas: "seguro que es una pareja tan enamorada como mi novio y yo". Pero de repente escuchas la voz de tu novio diciendo: "te quiero" y está justo detrás de la ducha de 'la pareja feliz'. Abres la puerta y te les encuentras ahí, dándose besos, abrazándose y queriéndose, tu novio y una chica rubia, parece que se lo pasan bien, sales corriendo y te abruman los recuerdos con él, no puedes creerte lo que está pasando, estabas tan enamorada...
Joder, a no sé cuántos kilómetros de tus amigas, seguro que ahora estarían a tu lado apoyándote, pero no, decidiste marcharte con él, porque pensaste que no pasaría nada, ahora te das cuenta de las personas que de verdad importan y las que no...
Ha pasado un mes, no has dejado de recibir mensajes de tu ex, y ahora estás más unida a tus amigas, tu ex no para de repetirte que no hizo nada, ¿que no hizo nada? Le pillaste liándose con otra... No paras de llorar, era todo tan perfecto... Joder.
Ahora vas a centrarte más en tu vida, no quieres que nadie te arruine el momento. Sonríes, sin razones, pero lo haces... Y al final solo te queda eso, una sonrisa encharcada en lágrimas.

viernes, 25 de mayo de 2012

Es ella, la más grande.

Ella es la que me dice que no, cuando hago las cosas mal, la que me apoya cuando lo necesito, la que me saca la mejor de mis sonrisas.
Es ella por la que dejo de hacer las cosas malas, y me pongo a hacer las buenas.
Es ella, la más especial por la que sufro cuando llora, cuando está mal...
Y es que no eres una amiga, eres más que eso, que eres como una hermana para mi, y es que podríamos llevar la misma sangre, porque somos prácticamente iguales.
Que te quiero, joder, y eso es lo que importa, que has estado ahí siempre que te he necesitado y al final eso es lo que cuenta, las risas, los abrazos, las ganas de estar contigo, bailando juntas, compartiendo momentos que no olvidaré.
¿Momentos malos? Que yo recuerde, ninguno, ¿momentos buenos? Todos diferentes, únicos y cada cual mejor que el anterior.
¿Y qué quieres que te diga que no te haya dicho ya? Que cada sonrisa a tu lado, me da fuerzas para seguir adelante, cada abrazo me ayuda a sujetar el mundo que se me cae a cachos, cada momento a no olvidarte jamás, y es que para mi, esta amistad es eterna.
¿Sabes? Hay quienes dicen que esto de la amistad no dura, pero la nuestra no tiene fin, tampoco recuerdo su principio, es como si de siempre hubiésemos sido amigas, como si siempre te hubiese contado cada problema que he tenido, como si eternamente tu sonrisa me ha hecho grande día a día.
¿Sabes esa sensación que tiene la gente cuando hace sonreír a alguien? Pues yo sí, porque las veces que te he hecho sonreír me ha hecho sentirme especial a tu lado, me encanta poder hacer que una persona cambie extremadamente el gesto de su cara, y más si se trata de una gran sonrisa como la tuya.
¿Sabes la de sonrisas que me sacas tú al día? No, ¿verdad? Bueno, tú piensa que al día me sacas más de mil, y las cuentas te las dejo a ti, ¡que yo soy de letras! Jajajajaja, bueno pequeña, quiero que sepas, que siempre vas a tener un hueco gigante en mi corazón, seguramente, el que ocupas tú es el más grande de todos, porque ahora mismo, eres lo más grande que tengo en la vida, y no quiero perderte, no quiero que mi corazón se quede vacío. Y aquí me pongo seria, porque quiero que sepas, que me tienes en las malas, y sobre todo en las buenas, ¿y todos esos momentos que nos quedan por vivir? Bueno, todos esos momentos, llegarán. Y que duren, que duren mucho, porque para eso eres mi cuqui.
Quererte se me queda corto, gracias por todo, Isa. 

lunes, 21 de mayo de 2012

Lo imaginario, y lo real.

Tal vez el tiempo me dé la razón, tal vez no sea tu sonrisa la razón de mi existir.
Quizá tú y yo no estemos destinados, pero yo no puedo cambiar lo que por ti siento. No puedo decirle a mi corazón que cambie de rumbo enseguida, o que quiera a otra persona distinta, no es posible, ¿entiendes?
Muchas veces, he intentado olvidarte, cambiar mi dirección del camino, pero siempre me he dado con un muro que no me dejaba pasar, ni decir lo que realmente quería.
Puede ser, que estos días me hayas notado cambiada, o simplemente, no me hayas notado. Lo mejor para mi, es que te olvide, tal vez necesite un tiempo, quizá mucho, pero será lo mejor. ¿Esto complica nuestra relación como amigos? Pues sí, la verdad es que sí, porque yo jamás podré tratarte como un amigo... Siempre que hable contigo diré: "era él", "le quería", "tuve que olvidarle para ser feliz", o cosas muy parecidas.

Pero, ¿ésta es la realidad? La respuesta correcta es: no.
La realidad es que te sigo queriendo, pienso en ti cada día, cuando me levanto sonrío porque he soñado contigo, y cuando me acuesto, solamente pienso en la imagen de tu sonrisa. Cuando me hablas un escalofrío recorre todo mi cuerpo, comienzo a temblar, y siento unas incómodas pero verdaderas mariposas en la barriga. 
La realidad es que quiero olvidarte, pero no encuentro ninguna razón para hacerlo, las estúpidas ganas de hablar contigo aumentan cada día, no sé por qué no lo hago. Tal vez sienta miedo, miedo de perderte, miedo de enamorarme hasta tal punto que puedas hacerme un daño inmenso. 

A pesar de todo esto, sigo queriéndote, porque el amor es ciego, con obstáculos, pero precioso.
Obviamente, todo el mundo trata de ser perfecta junto a su pareja, o junto a la persona a la que quiere, pero yo, ¿yo? No voy a cambiar por nadie, no voy a tratar de ser perfecta, soy Alba, encantada de conocerte.

martes, 15 de mayo de 2012

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Todo empezó con un "hola", una mirada y una sonrisa que me hacía cosquillas por todo mi cuerpo.
Después llegaron esas estúpidas ganas de abrazarte fuertemente y no soltarte jamás, esas ganas de clavar mi mirada en la tuya y no parpadear, porque tus ojos son los más bonitos que he visto nunca. Y nunca los voy a poder olvidar.
Más tarde me fijé en tus labios, esos carnosos y apetecibles labios, rojos y me entraron unas impresionantes ganas de besarles, de no separar mis labios de los tuyos.
Dos días después te busco y no te encuentro, me rallo y no hablo con nadie... Pero una sonrisa me emociona al ver una petición de amistad en "Tuenti", y es tuya: "hola."
Te acepto, no hablamos, simplemente no paro de mirar tu perfil.
Pero un mes después me olvido completamente de ti, no sé por qué pero no me llamas la atención...
Dos meses, todavía sigo pensando en cómo comenzó nuestra conversación, ahora eres mi amigo, qué raro, ¿no? Contigo sonrío, te cuento las cosas, me las cuentas tú... Y nos hacemos íntimos. Pero algo falla, me vuelvo a pillar por ti...
Han pasado cuatro meses de conocerte y me estoy obsesionando con mirar tu perfil una y otra vez, y otra más por si acaso.
Ahora me rallo más que antes, consigues sacar esas lágrimas que hacía tiempo que no salían, tal vez, desde verano del año pasado. No, esas lágrimas ya no habían vuelto a salir desde entonces.
Quedamos, hablamos, nos conocemos más, hablamos cada día, cada noche, cada madrugada...
Te echo de menos, ya hace unos días que no cruzamos palabra, y no entiendo por qué, nos hemos ido distanciando poco a poco y eso no me gusta nada...
Te hablo, no te hablo...mierda, te desconectas.
Ha pasado ya un mes y todavía te sigo echando de menos, nuestra forma de ser ha cambiado demasiado desde hace unos días y en fin... Ya no eres el mismo de siempre.
Pero ya no importa, tengo que olvidarte, tantas ralladas me afectan y esto no está bien...
Al fin y al cabo, seguiremos siendo amigos.

miércoles, 9 de mayo de 2012

¿Sabes? A veces necesitas desconectar de todo, ponerte los cascos y la música a todo volumen para darte cuenta de que existe un mundo mejor en tu cabeza. Para dejar de lado los problemas y sonreír, aunque sea un instante.
Darte cuenta de que en esta vida, si no sonríes, no tienes las de ganar, que no todo es malo, que hay que ver el lado bueno de las cosas. Que aunque no lo tenga, alguien pondrá esa sonrisa por ti, y te dirá: "tu sonrisa me hace ser feliz". Y es ahí cuando te das cuenta de que tu sonrisa no solo te hace feliz a ti, sino a los que están a tu alrededor, y a los que te quieren de verdad.
Y es que de vez en cuando, hacer cosquillas, no viene mal, producir un poco de risa en tu interior, y estar contento, que todo el mundo se merece ser feliz. Incluso tú, la persona que está leyendo esto, mereces ser feliz, ser querido o querida, y sonreír todos los días, aunque no tengas razones para hacerlo.

martes, 1 de mayo de 2012

Need you.

Él estaba ahí, hablando con esas cinco chicas, y me hacía sentir inferior...como si no le importase.
Pero de repente me miró, sonrío y me saludó, ahí fue cuando me hizo sentir la chica más especial del mundo entero, sus ojos clavados en los míos, una mirada profunda...
Dos besos, sus labios en mi mejilla y de fondo una canción que no sé cómo se llama... 
La barra del bar, a su lado, un cubata, dos chupitos y más de dos sonrisas dirigidas hacia el lado izquierdo de la barra, donde se encuentra él... 
No me doy cuenta, pero me estoy enamorando... Verle a él es lo único en lo que pienso ese día, y le vi, pero como siempre, nunca me atrevo a hablarle... Nunca me atrevo a mirarle a los ojos y decirle: 'te quiero'
Y pasan los días, y no me olvido de ese sábado...

Estoy en clase y solo pienso en ti, en matemáticas encuentro las fórmulas para saber si estoy enamorada y lo supe al momento. En lengua, encuentro las palabras para decirte lo que siento... Sociales y veo los sitios más bonitos para visitar contigo... Dibujo y pinto un corazón con tu inicial dentro... Y en educación física comienzo a correr para los días que me toque hacerlo detrás de ti cuando te quieras ir...

Hoy hace sol, un día perfecto para verte, seguro que vas a ese sitio que sabemos tú y yo, o a lo mejor te quedas estudiando en casa...quién sabe.
Esta mañana he estado hablando contigo, pero no sé si te acuerdas... Ya no me quedan excusas para hablar contigo, pero lo necesito. 
Incluso mi madre me pregunta si sigo hablándote, anoche me dijo si seguía enamorada de ti, y es difícil, pero sí, lo sigo estando...

Y son los pequeños detalles los que me enamoran. 

Y es que te necesito a mi lado, dados de la mano, sé que no es posible, pero no te haces una idea de lo que te quiero.

viernes, 27 de abril de 2012

Una mala pasada.

Entré en el hospital  y me dijeron que estabas en la habitación 305, era un pasillo muy largo y una enfermera me acompañaba hasta tu localización. Y ahí estaba habitación número 305, tenía miedo de entrar, porque supe al momento que si estabas allí no ibas a tener buena cara, ibas a estar incómodo y quién iba a saber lo que te pasaba...
Entré y ahí estabas, dormido, con cara de enfermo, de dolor, te habían puesto suero y me daba miedo que fuese algo grave, tu mano asomaba por debajo de la sábana blanca y yo te la cogí y comencé a llorar, te apreté la mano con fuerza, pero sin hacerte demasiado daño; lo justo para no dejarte escapar nunca más.
Te susurré al oído que te quería, y te dejé la carta que te estuve escribiendo durante mi visita, mientras dormías, en ella ponía textualmente:

"Hola, sé que se te va a hacer raro leer esta carta, y más viniendo de mi, pero quiero decirte que he sufrido mucho por tu estado, no sé qué te pasa, he tenido que mentirles a las enfermeras y decirles que era tu prima para que me dejasen pasar. Necesitaba verte, te he cogido de la mano, y la tenías fría, más bien, congelada.
Echo de menos mirarte cuando pasas por los pasillos del colegio, echo de menos sonreírte y llamarte: 'payaso', en plan cariñoso. 
¿Por qué te digo esto ahora? Porque lo necesito, no puedo estar sin ti, sin picarte, sin verte más de dos días seguidos y sin hablar contigo aunque solo sea un 'hola'.
Te voy a decir una cosa, pero me tienes que prometer que vas a creértelo y que vas a responderme a esta carta... Te quiero, y no como amigo, estos meses después de conocerte me he enamorado de ti, me he quedado petrificada cuando me hablabas y cuando me sonreías, ¿no te diste cuenta nunca? Eres lo más importante que tengo ahora y pase lo que pase, quiero que sepas que voy a estar a tu lado."

Han pasado tres días, quiero ir a verte, habitación 305, todavía lo recuerdo.
Llego al hospital, me dirijo a tu habitación, pero no estás, ¡Dios mío! Te necesito y necesito una respuesta y ¿no estás? 
Le pregunto a una enfermera y me dice que te han traspasado a la UVI, pero, eso es malo, ¿verdad?
¿Qué te ha pasado? Le digo a la enfermera que necesito verte, pero me dice que no puedo pasar.
Ella no mira, me escapo, dirección: UVI.
Hay muchos pacientes, pero casualmente hay una lista y veo tu nombre, sección 2, habitación 1, pero, hay un problema, estas en la lista de: 'estado crítico'.
Me estoy asustando. Mierda. Viene un médico, me he puesto un traje verde, para poder pasar a tu habitación y verte de cerca... Dicen que con esos trajes se puede pasar a la habitación ¿no?
Te veo, pero la habitación está cerrada, tienes una máquina a tu lado, y no parece nada bueno...
Decido arriesgarme y le pregunto a un médico qué es exactamente lo que te pasa, le digo que soy 'tu prima'.
Dice que estás en coma, que no saben qué ha pasado, pero me ha dicho que le dio una carta antes de quedarse en coma, dice el médico que es para mi, si de verdad soy su prima. Se la arrebato de las manos inmediatamente y comienzo a llorar, la leo:

"Hola pequeña, me ha alegrado mucho ver esta carta, y sobre todo tuya, aunque no solamos hablar diariamente yo también te echo de menos, estos últimos meses te he cogido un cariño impresionante y necesito decirte que me gustas. No sé qué me pasa, el pasado jueves me mareé y los médicos dicen que tengo que estar en observación para que me hagan pruebas, no te preocupes, seguro que no es nada malo.
'Hey', después de que pase todo esto, podríamos intentar algo, ¿no crees? Sería perfecto. Espero tu respuesta. Te quiero"

Recupero la consciencia y el médico me pregunta: 
-¿Te encuentras bien? A ver si ahora vamos a tener que ingresarte a ti...
-Lo siento, es todo muy difícil...
-Lo sé, pequeña, pero tienes que ser fuerte, tu primo saldrá de esta...
-Ni siquiera es mi primo, usted no lo entiende.
-No me hacen falta palabras, tus lágrimas lo dicen todo, le quieres, ¿verdad?
-No se imagina usted cuánto...
-Te informaremos de su estado, pero no puedes volver a entrar aquí, está prohibido, sé que te hace falta verle, pero es imposible, hoy te lo he permitido porque es el primer día pero no debes entrar más.
-De acuerdo señor, pero todo esto es muy duro para mi... 
-No me llames señor, que solo tengo 'cuarenta y pocos', me llamo Sebastián.
-Muy bien Sebastián, gracias por todo, ya me voy, pasaré por aquí cada día y preguntaré por usted para que me diga cómo va él... Gracias otra vez, ¡hasta pronto!
-Bien, te informaré, tranquila. Gracias a ti, no pasa gente así todos los días, la mayoría de la gente no entiende que nosotros no salvamos vidas, nosotros lo intentamos. ¡Hasta muy pronto!
 

He llegado a casa y me he tumbado en mi cama, no puedo más, no hay fuerzas... La raya de mis ojos se ha desvanecido, pero no me importa, ahora mismo solo quiero que se recupere...

He ido varios días al hospital, he hablado con Sebastián, ha pasado una semana y aún sigue en coma... Eso es malo, muy malo... No me gusta nada.

Un mes, voy a ir a preguntarle a Sebastián... Ni siquiera me he maquillado, ya no tengo ganas de nada, tengo los ojos rojos por llorar tanto y por el insomnio, hace dos días que no pruebo bocado y me alimento a base de agua... Me afecta mucho. 

-Lo siento, ya no está en la habitación, ni en la UVI... - me dice Sebastián.
-¿Qué? ¡No me puedes hacer esto, le necesito! ¡No habéis hecho todo lo que podíais! ¡Deberíais de haber intentado más soluciones! - digo con lágrimas en los ojos.
-Está en casa. Tranquilízate, no me habías dejado acabar. - dice sonriendo Sebastián.

Lo reconozco, estoy llorando. Le he pedido disculpas a Sebastián por gritarle tanto, las ha aceptado. Estoy corriendo, no tengo respiración, pero las fuerzas que me quedan las utilizo para ir a buscarle. ¡Le estoy viendo! Sale de su panadería habitual con un pan bajo el brazo, corro, corro, corro más, le abrazo, necesitaba su tacto. 

Dos días más tarde.
Hemos hablado sobre todo esto, ¡estamos saliendo! Me ha explicado lo que le había pasado... ¡Un gran susto!
Me ha dicho lo mucho que me quiere, esto va a durar mucho tiempo, lo sé. Ahora sonrío todos los días, y él a mi lado también, sé que me quiere, y que le amo. 
Sebastián (el médico) me ha dicho que tenga cuidado con él, que puede sufrir mareos, que le cuide bien y que vigile sus comidas para ver si mete las vitaminas necesarias en su dieta, hasta dentro de un mes no va a poder volver a jugar al fútbol, pero no le importa, porque me tiene a mi para acompañarle en sus tardes solo.

Un tiempo después.
Llevamos un año y tres meses juntos, y esto va 'viento en popa', cada día le quiero más, no ha vuelto a tener ningún problema con su salud, pero sigo cuidando de él. Sus padres, ya me conocen; y mis padres a él también. De hecho, nuestros padres a veces quedan para tomar el café y se llevan muy bien.
Me alegro mucho de que mi novio esté bien, y sobre todo de haber empezado algo que será eterno a su lado.
Le quiero.


domingo, 22 de abril de 2012

se perdió el amor.

Aquella noche, acabé con lágrimas en los ojos. Con unas negras lágrimas que caían por mis mofletes y que me quitaban la raya negra de mis ojos verdes...
Puse la única canción en mi reproductor que me hace llorar de verdad y acabé recordando esos momentos a su lado que me hacían sonreír, y con una botella de vodka en mis manos comencé a beber a palo seco, secando con el pañuelo que él me prestó cada una de las lágrimas que salían de mis ojos por recordarte...
Esa noche fue la peor de todas, me quité los tacones y me senté en el sofá del comedor con la botella bajo mis brazos y ese álbum de fotos que teníamos juntos, su canción favorita no dejaba de sonar, fueron 3 minutos insoportables.
Mi cabeza daba vueltas a todo lo que tenía a mi alrededor y yo pensaba que estaba loca, pero eran los efectos del alcohol, llevaba media botella bebida y tan solo dos minutos sollozando como una tonta.
Esa noche le perdí, él se largó, tomó el camino incorrecto y me dejó como si de un perro abandonado se tratase...
Y al final lo que queda es una botella de alcohol medio vacía, al lado de un álbum de fotos quemado por la ira.
Y vi cómo ese álbum se prendía por dentro, abierto por el medio de las fotos, dejando al descubierto mi última sonrisa junto a él... Dejando al descubierto el amor, que poco a poco se acabó y me dejó vacía como esa botella que se terminó, con la última frase de aquella canción de amor. 
Lo último que escuché fue un 'te quiero' y me desvanecí, ahí, en el sofá de mi casa, quieta como un koala cuando duerme, quieta como un beso que se queda atrapado en una foto.