martes, 3 de septiembre de 2013

PUNTO Y SEGUIDO.

Que me mates. O que te mate a ti mi presencia. Matarme contigo si te mueres, ya sabes, una vez nos lo prometimos todo.
No me queda nada, mis piernas tiemblan cada vez más, el Imperio ha caído pero el Rey sigue vivo, y tú (por gracia o desgracia) eres el Rey de mi Imperio, de ese Imperio que no hace más que palpitar dentro de mí y que me atormenta y va cada vez más rápido si siento que miras en mi dirección.
¿Qué puedo perder ya más de lo que he perdido? Eso me pregunto día tras día. Intento hacer algo para que mi corazón vuelva a funcionar, pero no sé, va en sentido contrario al mundo, cuando quiero olvidar, recuerda y cuando quiero odiar, ama. Y yo no tengo la culpa…
Ni siquiera hubo ‘beso del adiós’, qué va. Ni siquiera una carta o una despedida en condiciones. Ni siquiera una última lágrima porque todas van de seguido y nunca hay fin en ellas. Tampoco hubo un final en un abrazo, ni un gesto con la mano de ‘adiós’, ni un ‘hasta pronto’,  ni un ‘hasta nunca’, aunque sé que puedo leerlo entre líneas, y eso me duele más que cualquier tipo de herida… Me duele más que todo, o más que nada.
Y ojalá no me dejases ir, ni me dijeses adiós, pero estás dejando que eso pase, y si nadie me recuerda… Ya sabes lo que dicen: ‘si nadie te recuerda habrás muerto’. Y la muerte no me gusta… Tomas tu vida y sin saberlo estás tomando la mía, y a nadie le importa.
Ves la vida pasar; los niños sonriendo con su helado en la mano mientras con la otra agarran a su padre o a su madre; a gente en silla de ruedas por la razón que sea; sonrisas de todo el mundo; música de fondo; gente leyendo revistas, periódicos o libros; gente peleándose mientras se gritan con rabia a tres centímetros; peleas que acaban en un beso; gente llorando sola; gente dirigiéndose a reparar sus vidas, o elegir sus futuros; y tú… tú que te sientes perdida en todos los aspectos de la vida y sin quererlo estás dejando la vida pasar y llevarse a tu gente con ella mientras a ti te deja atrás… Mientras te deja aparte. Mientras pone punto y aparte en tu vida cuando tú sólo quieres estabilidad y ponerle punto y seguido a la vida; al amor, a la amistad, a la familia…

Sin embargo el final sale solo, te recomiendan pasar página pero sin quererlo has cambiado de libro y no te has dado cuenta, y tú no quieres eso, tú quieres que todo siga como antes, que todas las palabras y promesas que se hicieron se cumplan y que las malditas ganas que tienes de pasar la vida a su lado dejen de atormentarte y dejes de escribir cosas sin sentido porque lo que te daba sentido a la vida ha desaparecido y no sabes qué hacer con nada de lo que está sucediendo.



domingo, 1 de septiembre de 2013

Delirios.

Y recitarte los poemas que escribí plasmando toda tu belleza en las curvas de tus caderas.
Y cantarte al oído la sinfonía que creas con tus palabras cada vez que murmullas una palabra.
Y robarte las caricias que un día le diste al viento mientras peinabas las nubes con la punta de tu dedo índice… Ese mismo dedo que recorría el camino recto de mi espalda una y otra vez y que tanto te gustaba.
Y hacer volar las ganas que tenemos de comernos a besos como aquellas cometas que descubrimos en el cielo el día en que todo empezó.
Retorcerme de dolor cuando me haces cosquillas porque ese es el mayor dolor que existe cuando estoy a tu lado.
Cuchichear con las hojas de mi diario lo enamorada que estoy de los luceros que tienes por ojos y del brillo que desprende mi sonrisa cuando me subes al cielo y cuando paseamos dando tumbos por las nubes sin importarnos la hora, el día o el año en el que estemos.
Reírme a carcajadas de tus tonterías que viajan en barcos de pirata y llegan hasta Narnia con los restos del último beso que me supo a gloria.
Sonreírle al mundo, porque te tengo.

O llorarle a un charco, porque es todo mentira entre el desorden que hay en mi cabeza.


domingo, 11 de agosto de 2013

¿Princesa? Ni en sueños...

Nada. No queda nada. Un hueco vacío en la mente de una absurda cría que sueña con ser princesa del reino de algún príncipe con ganas de volver a enamorarse. Con ganas de llenar mis ganas por probar unos nuevos labios con sabor a: 'no te vayas'. Con ganas de entender mis días oscuros y apagar las luces cuando nuestras sonrisas se enciendan debajo de las sábanas.
Tan sólo soy una cría más, una de esas que sueñan con ver tus defectos como virtudes en mi vida, que sueña con unos ojos mirando en la misma dirección, con un único camino.

Pobre de mí.
Todas las princesas perfectas y yo he salido rana. He salido del revés, con la sonrisa agachada, los ojos cerrados con fuerza, la altura por los suelos, el pelo despeinado, los tacones de plástico y no de cristal, los vestidos rotos de tantas caídas y las manos ásperas de rozarme con las promesas que un día me hicieron, y que tanto me hirieron.



Es una lucha continua entre mi mente y el corazón, entre la realidad y la fantasía, entre el recuerdo y el olvido, entre un vaso y una botella de ron, entre las ganas de dormir y mi adicción por la cafeína, los paisajes asombrosos y mi afición por la fotografía, entre un folio en blanco y un bolígrafo con ganas de ser usado...

Tanto es el silencio que vaga por mis entrañas que ni tan siquiera soy capaz de escuchar los gritos de mi cabeza, esos que pretenden llamarme la atención de alguna forma en la que el vacío de mi alma se llene con la abundante luz que reside en tus ojos color miel.

miércoles, 7 de agosto de 2013

¡Mis entradas en YouTube!

Quería compartir con todos vosotros las entradas que he subido a YouTube nuevas y me gustaría que, si tenéis algo de tiempo, escuchaseis alguna o las tres, que no lleva mucho tiempo, tan sólo unos minutos.
¡Estoy encantada de recibir críticas, tanto buenas como malas para poder mejorar! Mil gracias.




sábado, 13 de julio de 2013

Tocada y hundida.

Ahora mismo podría recitarte cada poema que escribí mediante besos en tu espalda. Podría ponerme a cantarte la letra de tu canción favorita a capella añadiéndole el ritmo que llevan tus caderas al andar. Podría ser la parte buena de tus noches y la mala de los arañazos en tu espalda. Podría ser la cuarta parte del mapa que forman los lunares en tu cuerpo, y que al unirlos se parecen tanto a la Vía Láctea. 
Podría encontrar mil razones por las cuales sonreír estando a tu lado. O simplemente sonreír porque me haces feliz y punto. Sin explicaciones, sin ataduras de por medio más que las que nos unan a nosotros dos. 
Una parte de mí se estremece sólo de pensarlo... Una parte de mí llora por saber que las anteriores palabras jamás van a ocurrir, y la tercera parte de mí se está muriendo de ganas de uno de tus abrazos. 
Mientras tanto mi rutina diaria consiste en intentar olvidarte, pero me tropiezo de lleno con tus ojos y entonces me condeno a mí misma a soñarte cada día de mi vida. 
Quizá desayunar leche con cereales cada día me canse y quizá imaginarme a mí desayunándote a ti no haya sido una buena idea. 
El volver a pensar en la comisura de tus labios me hace darme cuenta de que adoro cada parte de tu cuerpo.
El sentir tu olor cuando pasas por mi lado me ha hecho darme cuenta de que las drogas quizá deberían llevar tu esencia para tener derecho a llamarse 'drogas'. Porque yo ya soy adicta a ti. 
Mentiría si dijese que tu voz no es mi favorita entre todas las que existen. Mentiría una vez más si jurase que no es tu voz la que me produce escalofríos al escucharla. Y mentiría también si dijera que odio cuando pronuncias mi nombre, porque haces que suene horriblemente adorable. Porque me gusta cuando lo pronuncias. Me gusta ver cada sílaba dibujándose en la silueta de tus labios. Y me gusta que después de decir mi nombre te salga una pequeña sonrisa. 
Y ahora me doy de bruces con la realidad y me asusta ver unas ojeras tan profundas cuando me miro al espejo.
Y aquí me tienes, desatando los hilos que una vez unimos... Aquí me tienes, mi imagen ahora se asemeja con el Titanic, tú el iceberg y yo el barco, tú saliendo a flote y yo tocada y hundida.


viernes, 12 de julio de 2013

'Inspirar olores de verano para superar los inviernos.'

Un café y unas cuantas palabras redactadas en un cuaderno que nadie va a leer...
La noche se consume como el cigarro que nos fumamos a pachas aquella tarde de invierno. Hace una noche espectacular para comenzar a olvidarte, pero no quiero.
Me comparan el cielo con tus ojos y yo les digo que tus ojos son más que eso, van más allá de su color, la manera en la que miras con ellos es mil veces mejor.
Creo que la cafeína me afecta, son las 5:22 de la mañana y estoy a un sólo 'clic' de llamarte y decirte que te extraño. A un sólo 'clic'...
No me atrevo. Una lástima... Tan sólo miro tu perfil unas dos veces más antes de ir a dormir y... satisfecha. Como siempre. Como cada día desde que no te he vuelto a ver, como cada madrugada.
La persiana de mi habitación ilumina por partes mis piernas, y la pared donde solía colgar nuestras fotos... Qué recuerdos.
Ahora a penas un par de pósteres sobre la vida de un rockero y la foto de la graduación, que tanto recuerdo.
Añoro esos días de invierno con sabor a verano y los besos largos con sabor a 'te quiero'.
Echo de menos un poco de cariño y algunos abrazos que hacían el momento infinito.
Te echo de menos, ojos de cielo.

jueves, 11 de julio de 2013

Soñar se ha convertido en mi escapatoria para ser feliz.

Anoche mi mente decidió jugar con tu recuerdo. Con mis debilidades, y contigo cumpliendo mis sueños.
Soñé con tus ojos claros fijos en mi nuca, con mi debilidad favorita. Comenzaste retirándome el pelo hacia un lado y haciendo magia con tus dedos en mi nuca, y suavemente descendiendo por la espalda. Esa es la mayor de mis debilidades, y tú la completaste. 
Y ahí, perdimos la razón y la noción del tiempo. Y fue lo mejor que pudo pasar, y fuiste lo mejor que pudo aparecer en esa nube de recuerdos, en ese sueño. 
La comisura de tus labios hizo que esa noche me volviera loca, y es que mis ojos no paraban de repasarla, a la vez que mis manos no dejaban de tocarla. 
Mis huesos se clavaban en tu cintura y ese era el dolor que más me gustaba. Tu risa era un arma muy contagiosa y yo disfrutaba con cada una de las sonrisas que se nos formaban al finalizar un beso. 
Sentía tu respiración tan pegada junto a la mía que eso me producía cosquillas ahí donde dicen que el amor se esconde, en el corazón.
Y entonces nuestros corazones se pusieron a latir al mismo tiempo, se pusieron de acuerdo, llevaban el mismo ritmo, la misma sintonía, y lo noté... Y entonces supe que ese momento fue el más feliz de todos los que había vivido. 
Porque cuando sientes que tu corazón está en sintonía con el de otra persona, cuando realmente lo sientes, algo se produce en tu interior y todo eso que antes no tenía sentido, ahora cobra sentido. Y encuentras las respuestas a todas las preguntas que has estado haciéndote, y la respuesta siempre es el nombre de la otra persona. 
Es una pena que soñar se haya convertido en la única escapatoria que tengo para ser feliz.


viernes, 5 de julio de 2013

'Sin título.'

Tú un folio en blanco, yo un bolígrafo con la mitad de la tinta. Tú un libro a medio leer, yo una lectora empedernida. Tú un café sin azúcar, yo el edulcorante que te hace falta. Tú una botella de ron, yo intentando olvidar. 'Él era un libro en blanco, ella la mejor escritora.' Yo necesitaba palabras, tú eras mi inspiración... ¿Te das cuenta de lo mucho que nos necesitamos el uno al otro?
¿Te das cuenta de que sin tus manos recorriendo mi piel, no puedo vivir? ¿De que vivo y muero por morderte los labios después de un beso largo? ¿De que los besos de otras bocas no saben iguales?
Esta noche he tenido que dormir con la luz encendida porque me han hablado de uno de esos monstruos. Y tenía miedo. Porque me han dicho que no ibas a volver nunca, que jamás te volvería a ver si apagaba la luz, no sé si me entiendes. Y no quería, no quería dejar de ver esos ojos de cielo, no quería dejar de ver tu lunar en el cuello y no quería dejar de sentir tus dedos recorriendo mis finos labios rojos y haciéndome sentir única.
Se ve que ese 'monstruo' existe de verdad, porque ya no estás. Y ahora no sé lo que hay que hacer para que vuelvas... Ni para que vuelvas a perder el control entre mis sábanas.
Ya no sé qué hacer para dejar de morderme la vida. Para dejar de morder los recuerdos y sacarlos a la luz otra vez. Para dejar de autodestruirme viendo fotos antiguas... 
Y aquí sigo, son las 12:38, es de noche y hace calor, y yo desvelada por haber soñado que me acariciabas... 
Supongo que esta reflexión debería llevar tu nombre, porque no hago más que hablar de ti, pero ya que no puedo titularlo de esa manera, y no puede llevar ningún otro título que no sea tu nombre, he decidido llamarlo: 'Sin título.' Porque hay muchas cosas de las que no sé el título y esta es una de ellas... 



viernes, 28 de junio de 2013

Nostalgia.

Intenté controlarme de alguna forma en la que no tuviese que acordarme de ti, pero recordé la última vez en la que respiré hacia tu dirección, y entonces todo en mi mente volvió a formarse.

Me atreví a decirle a mi corazón que parara de hacerlo, que parase de latir tan fuerte cuando alguien decía tu nombre o cuando simplemente te veía por la calle.
Fui capaz hasta de pegarle a la pared, con tal de que los recuerdos se disiparan, con tal de que tu recuerdo se desvaneciera...
¿Cuál fue el resultado? Nada. A penas pude mantener la mente en blanco cuando tu aliento se dirigió otra vez hacia mi dirección.
La gente no hacía más que hablar de adicciones, y yo no hacía más que pensar: 'que no hablen de adicciones si no han escuchado tu risa'. Y entonces pensé en tu risa. Y fue lo peor que pude hacer... Porque después de eso vino tu voz... Ese tipo de voz que puedes estar horas escuchando y no te cansarías nunca de su tono, del ritmo que lleva al hablar, de la dulzura que usabas con algunas palabras y de cómo hacías que otras sonaran graciosas. Y escuchar tu voz diciendo 'enana' o cualquier otra cosa con la que sabías que me picaba, tengo que confesar, que era lo mejor del mundo...
Y así pasé el tiempo, pensando en las cosas a las que soy adicta. Y en las personas a las que soy adicta. Y entonces me acordé de que era muy tarde, pero con tantas adicciones que tengo se me olvidó mencionar el café, y me tomé dos cafés fríos, y fue la mejor sensación del mundo porque me imaginé tu boca con sabor a café y entonces sonreí. Y me di cuenta de cuánto iba a costar olvidarte. Pero también me di cuenta de que, no sé cómo lo haces, pero aunque no estés a mi lado sigues haciéndome sonreír, aunque ahora es distinto...
Fue una de esas sonrisas de anhelo y tristeza, ¿habéis oído hablar de ellas? Pues eso es lo que me pasaba. Al principio sonreía por recordar los buenos momentos, y porque en esos buenos momentos estabas tú, pero luego comenzaba a echarte de menos y a darme cuenta de cuántas cosas me quedaban por decirte, de cuántos momentos me gustaría haber pasado contigo y de todo lo que me voy a perder.
Y bueno, ya sabéis que las noches pensativas son mi punto débil y ni siquiera me di cuenta de que en el último café de la noche caían las últimas lágrimas del día, y entonces me quedé dormida encima del escritorio con la nostalgia de no tenerte a mi lado, siempre con ese sentimiento que odio, que no me gusta nada... El café terminó sabiéndome amargo a pesar de la noche tan bonita que se había quedado.


sábado, 15 de junio de 2013

Lunes cuesta, martes imposible sin tu voz.

Lunes sin tu voz.
Me cuesta no escuchar tu voz angelical tanto, que ya deseo volver a dormirme sólo para oírte diciéndome al oído lo que tanto añoro a la vez que recorro tu espalda dibujando con besos el mapa que te haga volver directo a mi cama.
No sabes lo que añoro subirme a tu espalda y jugar con tu nuca mientras te beso lentamente...
O hacerte rabiar, y luego acabar la jugada con un beso largo... Qué recuerdos.
¿Te acuerdas de cuando conquistamos el mundo? O al menos de cuando conquistamos nuestro mundo...
¿Sabes? La gente no hacía más que preguntarme que por qué estaba tan feliz, que por qué sonreía en clase, por qué estaba en las nubes... Y yo pensaba: ¿acaso no saben que soy dueña de los mejores lunares que existen en el mundo? Y cuando tenía que contestar, solamente susurraba tu nombre y esa era la única respuesta que daba.
Y me gustaba que fueras la respuesta a todas las preguntas que me hacían, o que yo misma me hacía. Me gustaba que estuviéramos en boca de todos como 'la pareja más bonita'.
Recuerdo cómo me temblaban las piernas cada vez que quedábamos, y mira que hemos quedado veces, ¿eh? Pues yo estaba tan nerviosa y torpe como la primera vez que te vi.
Sé que suena raro, pero palpitabas tan fuerte en mi corazón que hasta había veces que dolías. Sigues palpitando, aunque ahora más en silencio que otras veces. Sigo soñando contigo. Sigo sonriendo cada vez que pienso en ti.
Ahora lo único que tiemblan son mis huesos del frío que hace si no estás a mi lado. Trato de acostumbrarme a no tener unos ojos que me miren de esa forma en la que tú solías hacerlo, pero no puedo. Soñar contigo ya es costumbre, y si tengo que quedarme dormida solamente para verte, entonces dormiré lo máximo posible.
Aunque, ¿sabes? A veces hago de tripas corazón y me quedo despierta hasta la madrugada mirando fotos, o simplemente entrando en tu perfil cada cinco minutos...
A veces tengo que abrazarme a lo más próximo que tenga para no caerme. A veces los cafés me saben a poco si sé que no voy a compartir ninguno contigo. A veces estar despierta hasta las tres de la mañana no tiene sentido si no es para hablar contigo... Sin ti estoy incompleta.
Y en mi imaginación sigues estando tú. Y sigo estando yo. Y veo tus tobillos sobresaliendo por las sábanas de mi cama y, bueno, ya sabes que tus tobillos me pierden.
Pero la jugada termina cuando suena el despertador, y... Vuelta a empezar. (Martes sin tu voz.)