Y nunca entendí tu amor.
Todos tenemos una forma de amar, pero la tuya nunca la entendí. Y mira que (aunque las odie) he visto millones de películas ñoñas y todas acaban igual.
Pero nuestra historia no fue. Simplemente podría describirla de una forma, y es esa. Que no llegó a ser.
Quizás por miedo.
Quizás por arrepentimiento.
Quizás por dudas.
Quizás por creerme los "ojalás" pronunciados después de (no) verte cada día.
No entendía el hecho de que me erizaras la piel tan solo con susurrar mi nombre al otro lado del teléfono. Parece impresionante, ¿verdad?
Tampoco comprendía por qué me cogías un trozo de pelo y lo rizabas alrededor de tu dedo índice y después sonreías.
Y no, no, no lograba entender que aparecieras de repente tras de mí y me abrazaras con tanta fuerza... como si me fuera a arrancar alguien de tus brazos. Quién querría eso. Quién me iba a querer más que tú.
De hecho creo que nadie.
De hecho sigo aquí recordándote.
Fuiste mi amor de Invierno aunque fuese Primavera, porque cada vez que (des)aparecías me dejabas helada.
Y no quiero mencionar cuando te regalé mi cuello para que lo besaras. No quiero mencionar el grado de congelación en el que estaba. No quiero mencionar que casi tienes que sujetarme las piernas para que dejaran de temblar.
Que el mundo se haga una idea, de lo que es ver volar cometas a tu lado, de lo que es, lo juro, parar el tiempo para observarte en la inmensidad del Universo.
Y que la gente se pregunte que por qué en tan bonito escenario, tan solo pueda fijar la mirada en tus ojos. Que se pregunten por qué prefiero ver tu sonrisa y dejar como un plano secundario la noche de luna llena.
Qué bonito eras.
Qué -en presente- precioso eres.
Y cómo me duele recordarte.
Cómo supura la herida aún, cuando te veo feliz en manos de alguien que no soy yo.
Y de qué manera me echas limón en la herida, y yo sé que -por desgracia- no parará de escocer si sigues presente en mi vida.
Por eso no entendí tu amor.
Porque no sé si por tu parte era amor,
o ganas de arrancarme el alma.
Porque eres capaz de alegrarme y
deprimirme en cuestión de segundos.
Porque llevo meses más perdida que una brújula en medio de un campo magnético.
Porque llevo meses esperando cada día de madrugada al lado del teléfono por si llamas. Por si te apetece sacarme de toda esta mierda, o acompañarme en mi desastrosa vida por un tiempecito más.
Déjame aunque sea disfrutar de ti y de tu incierto amor un par de semanas,
aunque sea solo
y únicamente
para poder decirte
«hasta pronto»
de una vez por todas.
domingo, 22 de marzo de 2015
lunes, 16 de marzo de 2015
Hasta las narices.
Estoy harta de que la sociedad se base solo en los cánones de belleza, en los tópicos de las ideas estereotipadas que tenéis algunos sobre cosas que no conocéis, en que, todos los políticos son malos o no saben hacer su trabajo, ¡por supuesto que hay gente que estudia Ciencias Políticas que sabría llevar un país, pero no los incentivamos con nuestro apoyo y terminan por desistir!
Estoy, de verdad, que muy cansada de salir a la calle y ver gente tirada en el suelo rezando por cosechar en un día lo que nosotros nos comemos en cinco minutos, que con un mísero trozo de pan se pasaría el día sonriendo.
Estoy agotada de oír a la gente juzgar a las personas que disfrutan de su cuerpo... qué pasa, que ahora porque cada uno sea feliz con lo que hace, tenemos que lograr quitarle esa felicidad de cualquiera de las formas posibles, ¿verdad?
¿Podéis, por tan solo un segundo, ir a vuestro cuarto de baño, miraros al espejo, y decirme que no tenéis los mismos derechos que otra persona, ya sea de otra etnia, de otro sexo, o tenga la piel de color? ¿De verdad seríais capaces de negarme eso?
Porque si es así, de verdad, chicas y chicos, que tendríais un problema. Y no precisamente bueno.
No entiendo el hecho de que a la gente le cueste ser más amable, nadie os está pidiendo que aceptéis las características de todo el mundo, porque nadie es capaz de querer y compartir las opiniones de todas las personas que pasan por su vida, pero sí que deberíamos tener la cordura suficiente, para respetar las opiniones, los ideales, los errores, las virtudes y los defectos de cada persona que pase a nuestro alrededor.
Porque detrás de esto, no estoy solo yo, no está solo mi voz, está la historia de muchas otras personas, y no solo la historia, sino la vida de cada una de ellas.
Y muchas veces no nos damos cuenta de que las palabras duelen (a veces) más que los hechos.
Y de que la vida es más bonita cuando nos ocupamos de vivirla, y no de estropearla.
Que devolver una sonrisa no nos cuesta nada y le alegraría el día a más de uno y de una.
Que abrazar espontáneamente es más placentero que abrazar cuando no sientes nada.
No hieras a nadie, si no quieres que te hieran.
Y recordad que el locus amoenus, está en nosotros, y nos perseguirá siempre y cuando tratemos al mundo como queremos que nos trate.
Y esto es solo el principio, hay muchas cosas más que arreglar en este mundo.
Estoy, de verdad, que muy cansada de salir a la calle y ver gente tirada en el suelo rezando por cosechar en un día lo que nosotros nos comemos en cinco minutos, que con un mísero trozo de pan se pasaría el día sonriendo.
Estoy agotada de oír a la gente juzgar a las personas que disfrutan de su cuerpo... qué pasa, que ahora porque cada uno sea feliz con lo que hace, tenemos que lograr quitarle esa felicidad de cualquiera de las formas posibles, ¿verdad?
¿Podéis, por tan solo un segundo, ir a vuestro cuarto de baño, miraros al espejo, y decirme que no tenéis los mismos derechos que otra persona, ya sea de otra etnia, de otro sexo, o tenga la piel de color? ¿De verdad seríais capaces de negarme eso?
Porque si es así, de verdad, chicas y chicos, que tendríais un problema. Y no precisamente bueno.
No entiendo el hecho de que a la gente le cueste ser más amable, nadie os está pidiendo que aceptéis las características de todo el mundo, porque nadie es capaz de querer y compartir las opiniones de todas las personas que pasan por su vida, pero sí que deberíamos tener la cordura suficiente, para respetar las opiniones, los ideales, los errores, las virtudes y los defectos de cada persona que pase a nuestro alrededor.
Porque detrás de esto, no estoy solo yo, no está solo mi voz, está la historia de muchas otras personas, y no solo la historia, sino la vida de cada una de ellas.
Y muchas veces no nos damos cuenta de que las palabras duelen (a veces) más que los hechos.
Y de que la vida es más bonita cuando nos ocupamos de vivirla, y no de estropearla.
Que devolver una sonrisa no nos cuesta nada y le alegraría el día a más de uno y de una.
Que abrazar espontáneamente es más placentero que abrazar cuando no sientes nada.
No hieras a nadie, si no quieres que te hieran.
Y recordad que el locus amoenus, está en nosotros, y nos perseguirá siempre y cuando tratemos al mundo como queremos que nos trate.
Y esto es solo el principio, hay muchas cosas más que arreglar en este mundo.
miércoles, 4 de marzo de 2015
Punto y raya.
.-
Ni siquiera puedo concentrarme,
ni siquiera puedo no mirarte y
pensar en todo aquello que nos unió
y en todo lo que está provocando que nos separemos.
Te prometo que estoy tratando de intentarlo,
estoy tratando de respirar sin que cada intento
acabe en otro de esos suspiros imprevisibles
que solo me recuerdan a nosotros.
Y todos los días son un suplicio,
un mero capricho del Universo,
un simple abrir y cerrar de ojos rutinario, que es,
casi tan agotador como llevar sin dormir una semana.
Y tú me pides tregua,
me pides que simplemente "seamos",
y yo no quiero ser, no entiendes que no quiero
si no es contigo, si no es estando juntos.
Odio tantísimo el hecho de que,
aunque intente alejarme o esconderme,
no voy a salir nunca de esta locura.
Porque yo soy así,
yo soy un intenso romance empedernido,
soy un maldito melodrama filofóbico.
Y no hay nada que puedas hacer conmigo,
nada que puedas arreglar o solucionar,
porque conmigo es siempre así,
soy un sube-y-baja de emociones internas.
Lo peor de todo es que no hay nada
que yo pueda hacer para estar contigo.
Y eso duele
(mucho).
miércoles, 25 de febrero de 2015
Odisea. Canto III.
Philia se encuentra con Phobos.
Ella, nerviosa ante el acontecimiento, se viste de color blanco y acude a su citación.
Le ve a él, esplendoroso, ante sus ojos.
Se saludan con una mirada de aceptación.
A él le nota un poco tembloroso. Algo asustado, quizás.
Philia quiere saber el por qué, así que tan solo pregunta.
Ella, nerviosa ante el acontecimiento, se viste de color blanco y acude a su citación.
Le ve a él, esplendoroso, ante sus ojos.
Se saludan con una mirada de aceptación.
A él le nota un poco tembloroso. Algo asustado, quizás.
Philia quiere saber el por qué, así que tan solo pregunta.
Te noto algo preocupado,
¿hay algún problema que quieras contarme?
A Phobos le cambia la mirada inmediatamente. Se sentía atacado pero con ganas de liberarse. Sus ojos se abrieron mientras trataba de contestar con las palabras correctas a la pregunta de Philia.
¿Por qué no paráis de preguntarme eso?
Me siento impregnado por ti, Philia,
pero hay algo que me impide avanzar.
Philia le cuestionó el por qué de ese supuesto.
Phobos dijo que había demonios que le impedían seguir hacia delante.
Y ella no supo cómo asimilar esto, si como una amenaza, o como un reto.
Pero Philia estaba siempre en lucha constante. Y la lucha casi siempre consistía con asuntos internos, asuntos de su corazón.
Continuará...
martes, 27 de enero de 2015
Odisea. Canto II.
Phobos tiene miedo a Philia.
Estaba temblando, literalmente.
Movía los ojos de un lado a otro esperando que ella no apareciera por ninguna parte.
No tenía ni idea de por qué le incomodaba tanto su presencia y a la vez le hacía sentir algo que nunca había sentido, estaba confuso, estaba desequilibrado emocionalmente por Philia.
Philia le buscaba en todas partes. A veces, miraba su reflejo en el agua y notaba su presencia en él. Otros dicen que Philia les susurraba a los gatos callejeros para que en la noche, encontraran el escondite de Phobos.
El intento de hablar con Ares, su padre, no sirvió de mucho, pero aun así el intento mereció la pena.
Estaba temblando, literalmente.
Movía los ojos de un lado a otro esperando que ella no apareciera por ninguna parte.
No tenía ni idea de por qué le incomodaba tanto su presencia y a la vez le hacía sentir algo que nunca había sentido, estaba confuso, estaba desequilibrado emocionalmente por Philia.
Philia le buscaba en todas partes. A veces, miraba su reflejo en el agua y notaba su presencia en él. Otros dicen que Philia les susurraba a los gatos callejeros para que en la noche, encontraran el escondite de Phobos.
El intento de hablar con Ares, su padre, no sirvió de mucho, pero aun así el intento mereció la pena.
No sé por qué no hallo el modo
de saber por qué me aferro,
ni qué consigo con evitar este desacomodo,
solo sé que si pienso en ella me aterro.
Su padre, a sabiendas de lo que estaba experimentando su hijo, solo supo darle un fiel consejo:
Nunca he visto manera más intensa de vivir,
que la que hace que tus ojos brillen más que la constelación de Orión.
Si te quedas con tus fobias en el corazón,
jamás podrás ver lo que las filias te pueden hacer sentir.
Phobos sabía que sus filias le daban aún más miedo que sus fobias. Tendría que arriesgarse a conocer nuevos horizontes.
Y esa noche se retó a sí mismo citando a medianoche a Philia en el anfiteatro. Ella lucía un vestido largo espectacular.
Phobos contuvo la respiración y...
Continuará...
domingo, 25 de enero de 2015
Odisea. Canto I.
Philia encuentra a Phobos.
Era real el sentimiento de catarsis.
De que la tiemblen los huesos tan solo de pensar en un "nosotros".
Sentía el dolor en cada entresijo de su cuerpo.
Ella era sencilla a simple vista, muchos dicen que le gustaban las cosas prácticas.
Pero en su interior,
en su interior emanaba un lobo feroz.
Y su cabeza no era lo más alborotado del lugar.
Cuando Philia conoció a Phobos fue un encuentro sideral,
y a Philia no se le ocurrió otra cosa que susurrarle a Phobos:
Era real el sentimiento de catarsis.
De que la tiemblen los huesos tan solo de pensar en un "nosotros".
Sentía el dolor en cada entresijo de su cuerpo.
Ella era sencilla a simple vista, muchos dicen que le gustaban las cosas prácticas.
Pero en su interior,
en su interior emanaba un lobo feroz.
Y su cabeza no era lo más alborotado del lugar.
Cuando Philia conoció a Phobos fue un encuentro sideral,
y a Philia no se le ocurrió otra cosa que susurrarle a Phobos:
En un viaje astral
sé que tú me guiarás,
y quizás con la ayuda del viento mistral,
encontrarme podrás.
Phobos le sonrió a Philia.
Y allí comenzó la historia sin fin de la cual todos querrán hablar.
Continuará...
lunes, 19 de enero de 2015
Pídeme que me quede.
Abatida.
Echa toda una fiera cuando llega a casa y tira sus cosas por la ventana y da golpes contra la pared, intentando recuperar todo aquello que se ha perdido. Todo aquello que antes la llenaba y ahora la debilita. Todo aquello que antes la hacía fuerte y ahora hace que se derrumbe.
Despistada.
Estas últimas horas ha estado haciendo cosas sin ningún tipo de lógica.
Desatada.
No.
Así no se sentía.
Porque se sentía atada a todo aquello que alguna vez la asustó.
¿Recomponerse?
¿Cómo lo hará?
Nunca tiene hambre.
No levanta cabeza.
Le duele el corazón pero los médicos dicen que no le ocurre nada grave, que será la tensión.
Tensión.
Qué sabrán ellos de tensión.
Del dolor que siente ella ahí dentro.
De pasar de ver la vida a color a verla en blanco y negro.
Qué sabrán si el racionalismo no soluciona las dudas de eso a lo que llaman sentimientos.
No.
No.
No.
Dime que no.
Y te prometo que me iré.
Me iré de aquí para siempre.
No volveré jamás a verte.
Te juro que,
si me dices que sí tan solo una vez más.
No puedo.
Pero quiero. Lo deseo.
Deseo abrazarte y lo que es peor, besarte.
Por qué no te vas de mi cabeza.
Por qué no cortas la cuerda y me ayudas y nos ayudamos a ser mejores sin tener que decir "nosotros y no otros".
Por favor.
Hazlo antes de que pase de doler a no notarlo,
porque entonces,
y solo entonces, será que
habré muerto.
Echa toda una fiera cuando llega a casa y tira sus cosas por la ventana y da golpes contra la pared, intentando recuperar todo aquello que se ha perdido. Todo aquello que antes la llenaba y ahora la debilita. Todo aquello que antes la hacía fuerte y ahora hace que se derrumbe.
Despistada.
Estas últimas horas ha estado haciendo cosas sin ningún tipo de lógica.
Desatada.
No.
Así no se sentía.
Porque se sentía atada a todo aquello que alguna vez la asustó.
¿Recomponerse?
¿Cómo lo hará?
Nunca tiene hambre.
No levanta cabeza.
Le duele el corazón pero los médicos dicen que no le ocurre nada grave, que será la tensión.
Tensión.
Qué sabrán ellos de tensión.
Del dolor que siente ella ahí dentro.
De pasar de ver la vida a color a verla en blanco y negro.
Qué sabrán si el racionalismo no soluciona las dudas de eso a lo que llaman sentimientos.
No.
No.
No.
Dime que no.
Y te prometo que me iré.
Me iré de aquí para siempre.
No volveré jamás a verte.
Te juro que,
si me dices que sí tan solo una vez más.
No puedo.
Pero quiero. Lo deseo.
Deseo abrazarte y lo que es peor, besarte.
Por qué no te vas de mi cabeza.
Por qué no cortas la cuerda y me ayudas y nos ayudamos a ser mejores sin tener que decir "nosotros y no otros".
Por favor.
Hazlo antes de que pase de doler a no notarlo,
porque entonces,
y solo entonces, será que
habré muerto.
domingo, 11 de enero de 2015
La chica de incógnito.
La llamaban álter ego,
barría las calles con su hermoso pelo,
por las noches se convertía en puro fuego,
y, muchas veces, con sus manos rozaba el cielo.
Otros dicen que está hecha de hielo,
que decir su nombre es algo tabú
que su tacto es de terciopelo,
y que está protegida por Belcebú.
Pero yo, yo te digo que
ella es magnética,
y siempre tienden a dibujarla con pintura acrílica,
de una manera algo caótica.
Que es una chica impermeable,
de esas a las que no les importa mojarse al hablar,
que es un misterio inexplicable.
barría las calles con su hermoso pelo,
por las noches se convertía en puro fuego,
y, muchas veces, con sus manos rozaba el cielo.
Otros dicen que está hecha de hielo,
que decir su nombre es algo tabú
que su tacto es de terciopelo,
y que está protegida por Belcebú.
Pero yo, yo te digo que
ella es magnética,
y siempre tienden a dibujarla con pintura acrílica,
de una manera algo caótica.
Que es una chica impermeable,
de esas a las que no les importa mojarse al hablar,
que es un misterio inexplicable.
viernes, 9 de enero de 2015
Orígenes.
Caminas.
En una sola dirección.
No sabes hacia dónde vas.
Pero sabes que estás muy lejos de llegar.
¿Quién te acompaña?
Nadie. Decides caminar sola. Perdida, en dirección contraria a todas las pisadas.
Todo el mundo te dijo "no puedes hacerlo", y eso te dio más fuerza aún para intentarlo. Quieres estar sola. Es lo que más deseas ahora. Sola, perdida, y olvidada.
No quieres nada de nadie.
Dios.
Qué bien te sientes sin nadie en tu vida que te llene y después te vacíe. Sin darle ese poder a nadie. Siendo tú, tú para ti y por ti. Dependiendo de ti misma. De no dejarte caer.
Y nadie te entiende. Nadie entiende por qué no eres capaz de seguir tu vida rodeada de aquellos a los que quieres. Tal vez porque así el daño es menos certero. Tal vez porque la caída dolerá menos.
Y no sentirás las balas.
Porque al fin y al cabo todo el mundo te meterá un balazo en la sien. Todo el mundo.
Unos más, otros menos.
Unos repletos de felicidad, otros buscándola.
Y yo,
yo de camino a mis orígenes.
A volver a ser quien era.
A recuperarme de mi casi-muerte.
A jugar con el diablo a ver quién cae primero, si él o yo.
Y por lo que veo yo me estoy recuperando.
De sus malditas garras.
Será hijo de puta, cuánto daño me ha hecho. No lo sabe bien.
Pero soy fuerte, muy fuerte.
Al fin y al cabo todo el poder lo tiene la mente. El daño físico es también mental. La mente es capaz de controlarlo todo. Todo. Lo malo y lo bueno.
Y yo no quiero nada bueno ni nada malo.
Me quiero a mí.
Quiero recuperar el amor propio. Recuperar la fe en mí.
Y puedo afirmar que no tengo miedo a morir. No tengo miedo a perder. A caerme. A llorar. A desahogarme. A necesitarme. No tengo miedo de absolutamente nada. Me da igual todo. Me dais igual todos. Lo siento mucho. No, qué va, no lo siento para nada.
Yo solo soy de mí.
No soy de nadie.
Así que pegadme los balazos que queráis, malditos bastardos. ¿Queréis verme arder en la hoguera? No sin antes veros arder yo.
Estoy preparada para las puñaladas traperas, para perder gente, para abrir los brazos a gente nueva, para llorar y sonreír, para hacer locuras y no perder nunca la ilusión por conseguir lo que me proponga. Estoy preparada para levantarme de las caídas al vacío, y subir hasta la montaña más alta.
Estoy jodidamente loca.
Jodidamente inestable.
Y me veo jodidamente bonita hoy, no bonita de ser guapa, sino brillante, me veo reluciente.
Ha nacido mi nueva yo.
Mi nueva vida.
Vuelve a la vida mi mirada perdida.
En una sola dirección.
No sabes hacia dónde vas.
Pero sabes que estás muy lejos de llegar.
¿Quién te acompaña?
Nadie. Decides caminar sola. Perdida, en dirección contraria a todas las pisadas.
Todo el mundo te dijo "no puedes hacerlo", y eso te dio más fuerza aún para intentarlo. Quieres estar sola. Es lo que más deseas ahora. Sola, perdida, y olvidada.
No quieres nada de nadie.
Dios.
Qué bien te sientes sin nadie en tu vida que te llene y después te vacíe. Sin darle ese poder a nadie. Siendo tú, tú para ti y por ti. Dependiendo de ti misma. De no dejarte caer.
Y nadie te entiende. Nadie entiende por qué no eres capaz de seguir tu vida rodeada de aquellos a los que quieres. Tal vez porque así el daño es menos certero. Tal vez porque la caída dolerá menos.
Y no sentirás las balas.
Porque al fin y al cabo todo el mundo te meterá un balazo en la sien. Todo el mundo.
Unos más, otros menos.
Unos repletos de felicidad, otros buscándola.
Y yo,
yo de camino a mis orígenes.
A volver a ser quien era.
A recuperarme de mi casi-muerte.
A jugar con el diablo a ver quién cae primero, si él o yo.
Y por lo que veo yo me estoy recuperando.
De sus malditas garras.
Será hijo de puta, cuánto daño me ha hecho. No lo sabe bien.
Pero soy fuerte, muy fuerte.
Al fin y al cabo todo el poder lo tiene la mente. El daño físico es también mental. La mente es capaz de controlarlo todo. Todo. Lo malo y lo bueno.
Y yo no quiero nada bueno ni nada malo.
Me quiero a mí.
Quiero recuperar el amor propio. Recuperar la fe en mí.
Y puedo afirmar que no tengo miedo a morir. No tengo miedo a perder. A caerme. A llorar. A desahogarme. A necesitarme. No tengo miedo de absolutamente nada. Me da igual todo. Me dais igual todos. Lo siento mucho. No, qué va, no lo siento para nada.
Yo solo soy de mí.
No soy de nadie.
Así que pegadme los balazos que queráis, malditos bastardos. ¿Queréis verme arder en la hoguera? No sin antes veros arder yo.
Estoy preparada para las puñaladas traperas, para perder gente, para abrir los brazos a gente nueva, para llorar y sonreír, para hacer locuras y no perder nunca la ilusión por conseguir lo que me proponga. Estoy preparada para levantarme de las caídas al vacío, y subir hasta la montaña más alta.
Estoy jodidamente loca.
Jodidamente inestable.
Y me veo jodidamente bonita hoy, no bonita de ser guapa, sino brillante, me veo reluciente.
Ha nacido mi nueva yo.
Mi nueva vida.
Vuelve a la vida mi mirada perdida.
miércoles, 7 de enero de 2015
Metas idealizadas.
Cuando fijas tu mirada en un objetivo,
y todo lo demás pasa a ser
extrañamente secundario en tu vida, y
no quieres tener más razones para estar vivo.
Cuando les haces ver a los demás
la belleza de todo lo que tienen alrededor
pero ellos siguen sin darse cuenta
de que no hace falta nada más.
Porque si hay una razón para ser feliz,
una única razón para sonreír,
es la que hace que arrugues la nariz.
La que a pesar de enfadarte, desesperarte,
y hacerle cosquillas a tu estómago...
consigue también definirte.
y todo lo demás pasa a ser
extrañamente secundario en tu vida, y
no quieres tener más razones para estar vivo.
Cuando les haces ver a los demás
la belleza de todo lo que tienen alrededor
pero ellos siguen sin darse cuenta
de que no hace falta nada más.
Porque si hay una razón para ser feliz,
una única razón para sonreír,
es la que hace que arrugues la nariz.
La que a pesar de enfadarte, desesperarte,
y hacerle cosquillas a tu estómago...
consigue también definirte.
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